Capítulo 6
Ya no había escapatoria, Tom estaba ahí, caminaba con paso inseguro, como asegurándose de que todo era real. Ella no lo miró otra vez, tampoco pronunció palabra alguna. Sus manos temblaban, tenía miedo del futuro, miedo del momento y miedo del pasado. ¡Era una cobarde! Necesitaba fuerza, pero tampoco sabía que hacer.
-______ -dijo ahora con voz firme el chico de rastas. Ella no levantaba la vista, mantenía su cabeza entre sus manos, mirando al suelo. Su sedoso cabello caía, impidiéndole ver su rostro. –mírame cuando te hablo, por favor –sonaba tranquilo, más de lo que jamás creyó que estaría al verla otra vez. Habían sido entre cuatro o cinco meses, pero se le habían hecho demasiado eternos. Y ahora que estaba ahí, necesitaba una explicación. Una razón que justificara todo el dolor que había pasado.
Ella por fin levantó la vista. Sus ojos rojos, con rastros claros de llanto. Dolía verla tan apenada, pero estaba tan feliz de volver a mirarla a los ojos.
-¡Oh dios! Realmente eres tú –dijo maravillado -¡No tienes idea como te extrañé! –dijo acercándose a ella, listo para acogerla entre sus brazos, pero ella bruscamente se levantó y se separó. -____ ¿qué pasa?
-Tom…nosotros ya no somos nada –dijo ella intentado sonar firme. Aunque su voz demostró toda la inseguridad.
-¿____? ¿Hablas enserio? ¿En solo cuatro meses ya no soy nada para ti? –preguntó frunciendo el ceño.
-Tom, en cuanto me fui, todo acabó. –dijo ella ahora con más firmeza –así que por favor, permíteme retirarme. –comenzó a caminar en la única dirección posible, junto a Tom, pero el la agarró fuerte del brazo.
-Espera, no te irás, no ahora. Me debes una explicación –dijo el un poco molesto. Estaba al borde del colapso. Emoción, nervios pero ahora rabia.
-No te debo nada, Kaulitz –dijo fríamente. Pero Tom, quien la conocía más que ella misma, solo dijo.
-Veo en tus ojos que estás actuando –dijo Tom con una mueca burlona –te conozco tanto _____ , más que tú misma. Sé que cuando tienes rabia o impotencia no puedes contener las lágrimas, y que cuando mientes, intentas mantener la mirada, pero no te dura demasiado, como lo acabas de hacer. Y sé que estás apunto de llorar, porque estás evitando mi mirada ahora mismo. –dijo Tom acercándose a ella.
-Déjame –dijo ella con la voz quebrada.
-¿Por qué ____? ¿Por qué cariño? –preguntó él acariciándole el cabello. –solo dímelo, sabes que yo sea como sea te comprenderé mi amor… -susurró cerca de su oído. Aspiró su perfume, intentando grabárselo para siempre.
-No Tom –su voz ya no mostraba firmeza, estaba quebrada, comenzó a llorar, solo lloraba. No tenía idea como decirlo. No sabía que decir, tenía miedo, pero no quedaba mucha escapatoria.
-Dímelo mi amor… yo puedo ayudarte, sabes que lo haré –dijo él aferrándola a su cuerpo. No podía dejarla ir, no ahora.
-¡No te amo Tom! –gritó ella. Tom sintió su pecho apretarse, pero pese a que una parte de él le creyó, al mirarla a los ojos solo dijo.
-¡No más mentiras, ____! Vamos con la verdad ¿quieres? –ahora estaba molesto -¡dime porque! ¿Por qué me dejaste sin más que una maldita carta! ¿Crees que eso explica algo? NADA –gritó -¡se supone que confiabas en mí!
-Sí confiaba en ti –dijo ella llorando a mares. Tom luchaba por no echarse a llorar. La miró con dolor, lleno de dolor y rabia.
-¡Entonces dime! ¿POR QUÉ MIERDA TE FUISTE ASÍ? –gritó alteradísimo. Ella lo miró atemorizada, pero totalmente dolida. Los ojos de Tom brillaban, esperando la oportunidad de dejar salir lágrimas -¿o realmente no me amas? ¿Tienes a otro? ¿Qué?
No lo soportó más, miró el cafe de los ojos de Tom. Ese sincero y puro amor que le mostraba, dejando ver el temor que sentía al dejarla ir. Mostrándole cuanto la necesitaba, y cuanto necesitaba la verdad. Ella lloraba silenciosamente, hasta que finalmente dijo.
-Fue él… -susurró. Tom frunció el ceño.
-¿Él que ____? ¿Quién? –preguntó alterado.
-¡Rob me violó, Tom! –gritó finalmente tirándose de rodillas al pasto, con la mirada perdida, mientras le costaba respirar a causa del llanto. Tom se había quedado petrificado. –y no fue solo una vez… -agregó en un tembloroso susurro.
Tom había colapsado. No había palabra que definiera que sentía. Estaba congelado, con los labios apretados, mirándola fijamente llorar con las manos en el rostro. Parecía que su cerebro aún no procesaba la información.
Su cuerpo temblaba, y no reaccionaba. Ella sollozaba, mientras él, solo la miraba. Por su mente corría una serie de recuerdos, pensamientos y sentimientos, todo mezclado.
-¿Qué…? –sus labios no pronunciaron otra cosa. Era una mentira ¿cierto? Necesitaba dejar de alucinar. Necesitaba dejar de soñar con ella. Pero no era un sueño, porque debería haber despertado.
-Él… el día de la graduación… me golpeó cuando entré a ducharme antes de vestirme… y –su voz se quebró. Recordó todos esos tormentosos momentos –él me amenazó… dijo que te mataría a golpes si yo hablaba –su respiración irregular a causa del llanto, le dificultaba el hablar. –esa noche… lo hizo de nuevo. Y fue casi a diario… golpes, y todo lo demás –ella lloraba desconsolada. Todo volvía, su asco hacia ella misma, su nula autoestima, su odio, todo, absolutamente todo. Tom solo se mantenía quieto sin decir nada. –necesitaba escapar… yo…. No era capaz de ponerte en riesgo, y creí que jamás volverías a tocarme si te enterabas –lloraba casi de forma convulsionada. Tom sintió que en cualquier momento se desmayaría.
Y lo primero que volvió a sentir claramente fue odio. Odio, impotencia, repudio, dolor, y más odio. Quería matar a ese hijo de puta, lo mataría, con sus propias manos. Lo torturaría, parte por parte, hasta que rogara la muerte. Lo cortaría en pedacitos y se los daría a los perros. Pero ahora, tenía que decir algo, intentar hacer algo. Comenzó a llorar. No supo que hacer. Las lágrimas se deslizaron una tras otras, le comenzó a faltar la respiración. Se acercó a ella, se arrodilló al lado de su cuerpo tembloroso y la abrazó contra él. Ella sollozaba abrazándolo con fuerza. Tom no paraba de llorar, luego de un rato, ni siquiera entendía de dónde salían las lágrimas, parecía que llevara una eternidad llorando. No tenía idea como debía reaccionar, y solo atinaba a derramar más y más lágrimas.
-Tom… -susurró ella separándose de él. Él de rastas levantó la vista, tenía los labios entreabiertos, y el camino de sus lágrimas marcado en sus mejillas. Sus ojos hinchados y anegados en lágrimas, el color rojo de sus ojos resaltaba más el café ambarino original. –no llores –pidió ella mientras le limpiaba las lágrimas con los dedos –siento mucho haberte dicho todo esto… no pensé que te vería así… ¡siento hacerte sufrir! –dijo con desesperación al ver que el muchacho seguía llorando en silencio.
Tom tenía la mente revuelta de cosas. No sabía que decir, solo sentía que el corazón estaba tan apretado que le instaba a seguir llorando. ¿Cómo no había sido capaz de proteger a su novia? ¿Cómo permitió que le sucediera algo así? ¿Cómo fue tan idiota de no darse cuenta lo que estaba pasando? Ese hijo de puta la había tocado, le había hecho daño. Tenía que matarlo, no merecía nada más que morir de la forma más dolorosa que existiese.
-¿Por qué no me dijiste? –preguntó el con la voz llena de dolor. -¿por qué no confiaste en mí? –dijo Tom destrozado –podría haber hecho algo… ¡hubiese escapado hasta China por ti! Pero no me dijiste absolutamente nada, y ahora me dices de golpe todo esto y yo… no puedo –dijo anegado en lágrimas.
-No podía –susurró ella. -¿cómo crees que me sentía conmigo misma? ¿Cómo crees que me siento?
-Pero _____ -dijo Tom intentado relajarse –yo soy… digo era tu novio, tu mejor amigo de toda la vida… hubiese hecho cualquier cosa por ti –dijo Tom sin aguantar las lágrimas otra vez.
-¡En ese momento solo quería huir y no meterte en el asunto! –dijo ella alterada -¡me amenazó Tom! ¿Crees que hubiese permitido que te dañara? ¿Realmente crees que hubiese arriesgado la vida de la persona que más amo en este maldito mundo? –Tom se quedó callado. Entendía su punto, el tampoco la hubiese arriesgado de ninguna forma, pero aun así necesitaba más respuestas, o necesitaba algo que lo calmara.
-No puedo… -susurró Tom. Se volteó y comenzó a caminar en dirección contraria. Necesitaba aire, necesitaba despejarse. Por una vez en la vida, necesitaba estar lejos de ella y pensar. ____ lo vio alejarse y comenzó a llorar otra vez, quizás arrepentida de haberle dicho la verdad a Tom. Mil cosas cruzaron su mente. Quizás el ahora sentía asco de ella… quizás no quería volver a verla, eso le rompió más el corazón. Sollozó un rato más, hasta que miró la hora y notó que era bastante tarde. Se levantó del piso, se sacudió la ropa y se limpió la cara y emprendió rumbo a casa.
Para Tom era difícil asumir todo esto. No tenía idea que debía hacer, como debía actuar, que debía decir. Solo sentía que quería llorar y consumirse en un pozo profundo, se sentía un asco. Siempre tenía que arruinar todo, ni siquiera pudo ser un buen chico para ella durante al menos un año y ya se había arruinado. El debía protegerla y no lo había hecho. Suspiró cuando llegó a su apartamento. Se lanzó sobre la cama, abatido y sin ganas de moverse. En su mente solo cabía _____, podía casi ver sus ojos llorosos llenos de dolor. Comenzó a llorar otra vez, su odio lo consumía poco a poco, la impotencia y la ira llenaban su interior y quemaban tal como fuego sobre su piel. Luego de un rato, se quedó profundamente dormido. Pero su sueño no fue tranquilo, despertaba sobresaltado soñando con ____, viéndola sufrir ante las garras de aquel enemigo que debía aniquilar.
Ya no había escapatoria, Tom estaba ahí, caminaba con paso inseguro, como asegurándose de que todo era real. Ella no lo miró otra vez, tampoco pronunció palabra alguna. Sus manos temblaban, tenía miedo del futuro, miedo del momento y miedo del pasado. ¡Era una cobarde! Necesitaba fuerza, pero tampoco sabía que hacer.
-______ -dijo ahora con voz firme el chico de rastas. Ella no levantaba la vista, mantenía su cabeza entre sus manos, mirando al suelo. Su sedoso cabello caía, impidiéndole ver su rostro. –mírame cuando te hablo, por favor –sonaba tranquilo, más de lo que jamás creyó que estaría al verla otra vez. Habían sido entre cuatro o cinco meses, pero se le habían hecho demasiado eternos. Y ahora que estaba ahí, necesitaba una explicación. Una razón que justificara todo el dolor que había pasado.
Ella por fin levantó la vista. Sus ojos rojos, con rastros claros de llanto. Dolía verla tan apenada, pero estaba tan feliz de volver a mirarla a los ojos.
-¡Oh dios! Realmente eres tú –dijo maravillado -¡No tienes idea como te extrañé! –dijo acercándose a ella, listo para acogerla entre sus brazos, pero ella bruscamente se levantó y se separó. -____ ¿qué pasa?
-Tom…nosotros ya no somos nada –dijo ella intentado sonar firme. Aunque su voz demostró toda la inseguridad.
-¿____? ¿Hablas enserio? ¿En solo cuatro meses ya no soy nada para ti? –preguntó frunciendo el ceño.
-Tom, en cuanto me fui, todo acabó. –dijo ella ahora con más firmeza –así que por favor, permíteme retirarme. –comenzó a caminar en la única dirección posible, junto a Tom, pero el la agarró fuerte del brazo.
-Espera, no te irás, no ahora. Me debes una explicación –dijo el un poco molesto. Estaba al borde del colapso. Emoción, nervios pero ahora rabia.
-No te debo nada, Kaulitz –dijo fríamente. Pero Tom, quien la conocía más que ella misma, solo dijo.
-Veo en tus ojos que estás actuando –dijo Tom con una mueca burlona –te conozco tanto _____ , más que tú misma. Sé que cuando tienes rabia o impotencia no puedes contener las lágrimas, y que cuando mientes, intentas mantener la mirada, pero no te dura demasiado, como lo acabas de hacer. Y sé que estás apunto de llorar, porque estás evitando mi mirada ahora mismo. –dijo Tom acercándose a ella.
-Déjame –dijo ella con la voz quebrada.
-¿Por qué ____? ¿Por qué cariño? –preguntó él acariciándole el cabello. –solo dímelo, sabes que yo sea como sea te comprenderé mi amor… -susurró cerca de su oído. Aspiró su perfume, intentando grabárselo para siempre.
-No Tom –su voz ya no mostraba firmeza, estaba quebrada, comenzó a llorar, solo lloraba. No tenía idea como decirlo. No sabía que decir, tenía miedo, pero no quedaba mucha escapatoria.
-Dímelo mi amor… yo puedo ayudarte, sabes que lo haré –dijo él aferrándola a su cuerpo. No podía dejarla ir, no ahora.
-¡No te amo Tom! –gritó ella. Tom sintió su pecho apretarse, pero pese a que una parte de él le creyó, al mirarla a los ojos solo dijo.
-¡No más mentiras, ____! Vamos con la verdad ¿quieres? –ahora estaba molesto -¡dime porque! ¿Por qué me dejaste sin más que una maldita carta! ¿Crees que eso explica algo? NADA –gritó -¡se supone que confiabas en mí!
-Sí confiaba en ti –dijo ella llorando a mares. Tom luchaba por no echarse a llorar. La miró con dolor, lleno de dolor y rabia.
-¡Entonces dime! ¿POR QUÉ MIERDA TE FUISTE ASÍ? –gritó alteradísimo. Ella lo miró atemorizada, pero totalmente dolida. Los ojos de Tom brillaban, esperando la oportunidad de dejar salir lágrimas -¿o realmente no me amas? ¿Tienes a otro? ¿Qué?
No lo soportó más, miró el cafe de los ojos de Tom. Ese sincero y puro amor que le mostraba, dejando ver el temor que sentía al dejarla ir. Mostrándole cuanto la necesitaba, y cuanto necesitaba la verdad. Ella lloraba silenciosamente, hasta que finalmente dijo.
-Fue él… -susurró. Tom frunció el ceño.
-¿Él que ____? ¿Quién? –preguntó alterado.
-¡Rob me violó, Tom! –gritó finalmente tirándose de rodillas al pasto, con la mirada perdida, mientras le costaba respirar a causa del llanto. Tom se había quedado petrificado. –y no fue solo una vez… -agregó en un tembloroso susurro.
Tom había colapsado. No había palabra que definiera que sentía. Estaba congelado, con los labios apretados, mirándola fijamente llorar con las manos en el rostro. Parecía que su cerebro aún no procesaba la información.
Su cuerpo temblaba, y no reaccionaba. Ella sollozaba, mientras él, solo la miraba. Por su mente corría una serie de recuerdos, pensamientos y sentimientos, todo mezclado.
-¿Qué…? –sus labios no pronunciaron otra cosa. Era una mentira ¿cierto? Necesitaba dejar de alucinar. Necesitaba dejar de soñar con ella. Pero no era un sueño, porque debería haber despertado.
-Él… el día de la graduación… me golpeó cuando entré a ducharme antes de vestirme… y –su voz se quebró. Recordó todos esos tormentosos momentos –él me amenazó… dijo que te mataría a golpes si yo hablaba –su respiración irregular a causa del llanto, le dificultaba el hablar. –esa noche… lo hizo de nuevo. Y fue casi a diario… golpes, y todo lo demás –ella lloraba desconsolada. Todo volvía, su asco hacia ella misma, su nula autoestima, su odio, todo, absolutamente todo. Tom solo se mantenía quieto sin decir nada. –necesitaba escapar… yo…. No era capaz de ponerte en riesgo, y creí que jamás volverías a tocarme si te enterabas –lloraba casi de forma convulsionada. Tom sintió que en cualquier momento se desmayaría.
Y lo primero que volvió a sentir claramente fue odio. Odio, impotencia, repudio, dolor, y más odio. Quería matar a ese hijo de puta, lo mataría, con sus propias manos. Lo torturaría, parte por parte, hasta que rogara la muerte. Lo cortaría en pedacitos y se los daría a los perros. Pero ahora, tenía que decir algo, intentar hacer algo. Comenzó a llorar. No supo que hacer. Las lágrimas se deslizaron una tras otras, le comenzó a faltar la respiración. Se acercó a ella, se arrodilló al lado de su cuerpo tembloroso y la abrazó contra él. Ella sollozaba abrazándolo con fuerza. Tom no paraba de llorar, luego de un rato, ni siquiera entendía de dónde salían las lágrimas, parecía que llevara una eternidad llorando. No tenía idea como debía reaccionar, y solo atinaba a derramar más y más lágrimas.
-Tom… -susurró ella separándose de él. Él de rastas levantó la vista, tenía los labios entreabiertos, y el camino de sus lágrimas marcado en sus mejillas. Sus ojos hinchados y anegados en lágrimas, el color rojo de sus ojos resaltaba más el café ambarino original. –no llores –pidió ella mientras le limpiaba las lágrimas con los dedos –siento mucho haberte dicho todo esto… no pensé que te vería así… ¡siento hacerte sufrir! –dijo con desesperación al ver que el muchacho seguía llorando en silencio.
Tom tenía la mente revuelta de cosas. No sabía que decir, solo sentía que el corazón estaba tan apretado que le instaba a seguir llorando. ¿Cómo no había sido capaz de proteger a su novia? ¿Cómo permitió que le sucediera algo así? ¿Cómo fue tan idiota de no darse cuenta lo que estaba pasando? Ese hijo de puta la había tocado, le había hecho daño. Tenía que matarlo, no merecía nada más que morir de la forma más dolorosa que existiese.
-¿Por qué no me dijiste? –preguntó el con la voz llena de dolor. -¿por qué no confiaste en mí? –dijo Tom destrozado –podría haber hecho algo… ¡hubiese escapado hasta China por ti! Pero no me dijiste absolutamente nada, y ahora me dices de golpe todo esto y yo… no puedo –dijo anegado en lágrimas.
-No podía –susurró ella. -¿cómo crees que me sentía conmigo misma? ¿Cómo crees que me siento?
-Pero _____ -dijo Tom intentado relajarse –yo soy… digo era tu novio, tu mejor amigo de toda la vida… hubiese hecho cualquier cosa por ti –dijo Tom sin aguantar las lágrimas otra vez.
-¡En ese momento solo quería huir y no meterte en el asunto! –dijo ella alterada -¡me amenazó Tom! ¿Crees que hubiese permitido que te dañara? ¿Realmente crees que hubiese arriesgado la vida de la persona que más amo en este maldito mundo? –Tom se quedó callado. Entendía su punto, el tampoco la hubiese arriesgado de ninguna forma, pero aun así necesitaba más respuestas, o necesitaba algo que lo calmara.
-No puedo… -susurró Tom. Se volteó y comenzó a caminar en dirección contraria. Necesitaba aire, necesitaba despejarse. Por una vez en la vida, necesitaba estar lejos de ella y pensar. ____ lo vio alejarse y comenzó a llorar otra vez, quizás arrepentida de haberle dicho la verdad a Tom. Mil cosas cruzaron su mente. Quizás el ahora sentía asco de ella… quizás no quería volver a verla, eso le rompió más el corazón. Sollozó un rato más, hasta que miró la hora y notó que era bastante tarde. Se levantó del piso, se sacudió la ropa y se limpió la cara y emprendió rumbo a casa.
Para Tom era difícil asumir todo esto. No tenía idea que debía hacer, como debía actuar, que debía decir. Solo sentía que quería llorar y consumirse en un pozo profundo, se sentía un asco. Siempre tenía que arruinar todo, ni siquiera pudo ser un buen chico para ella durante al menos un año y ya se había arruinado. El debía protegerla y no lo había hecho. Suspiró cuando llegó a su apartamento. Se lanzó sobre la cama, abatido y sin ganas de moverse. En su mente solo cabía _____, podía casi ver sus ojos llorosos llenos de dolor. Comenzó a llorar otra vez, su odio lo consumía poco a poco, la impotencia y la ira llenaban su interior y quemaban tal como fuego sobre su piel. Luego de un rato, se quedó profundamente dormido. Pero su sueño no fue tranquilo, despertaba sobresaltado soñando con ____, viéndola sufrir ante las garras de aquel enemigo que debía aniquilar.
Capítulo 7
Apenas ____ llegó a la universidad, sintió un escalofrío recorrer su espalda, con el miedo latente de que Tom la miraría con asco, o le diría algo que no sería capaz de soportar. Se sentía cansada, y en su rostro se le notaba. Las ojeras mostraban las horas de sueño que las pesadillas le habían quitado. Habían vuelto las sombras en sus sueños, y las asquerosas manos de él… todo lo que vivió reducido a pesadillas que le quitaron su noche de tranquilidad.
Caminaba por el césped de la universidad, cruzando el campus de par en par para llegar a su clase, cuando unas manos agarraron fuertemente su cintura. Lanzó un grito pero la mano le tapó la boca, no permitiendo que nadie la escuchase.
-Shh… soy yo –la voz de Tom logró que una ola de alivio recorriera su cuerpo. –necesito que hablemos, ahora –pidió.
-Casi me matas del susto, Kaulitz –dijo ella rodando los ojos –tenemos clases, no puedes faltar, llevas cuatro días aquí. –dijo ella frunciendo el ceño.
-Diré que me sentía mal, el cambio de aire, ya sabes –dijo guiñando un ojo –ahora…vamos. –le agarró la mano con fuerza y casi la arrastró fuera del campus. Caminaron algunas cuadras, mientras ____ se preguntaba hacia donde iban, Tom aún debatía mentalmente que decirle. Llegaron a un gran edificio, donde Tom entró, sin soltarle la mano. La rubia recepcionista lo saludó con amabilidad. ____ sonrió débilmente.
-¿A dónde vamos? –preguntó confusa al subir al ascensor.
-A mi apartamento –contestó Tom con tono seco.
Ella no dijo nada al respecto, pero miró de reojo a Tom, quien miraba hacia el frente sin soltarle la mano. Sonrió, ver el hermoso rostro de Tom era algo impagable. ¡Dios, cuanto lo había extrañado! Tenía unas enormes ganas de lanzarse a sus brazos, besarlo y no dejarlo ir jamás, pero se quedó quita en su lugar hasta que el ascensor abrió las puertas. Bajaron, Tom sacó sus llaves y abrió. Ella observó el acogedor apartamento en que Tom se hospedaba. Lucía ordenado y amplio, además el vivía solo por lo que tenía gran espacio para él. El de rastas cerró la puerta con llave, y volteó para verla a los ojos.
-Siéntate –ordenó. Ella se sentó en el sofá, Tom fue por un vaso de jugo para ambos. Ella bebió, algo intimidada por la actitud tosca del muchacho. Ambos terminaron de tomar jugo y se miraron. Tom fue a sentarse junto a ella, se miraron unos segundos. –Yo quería… -comenzó el rubio algo nervioso –dios, esto es difícil.
-Solo dilo. –dijo ella, esperando lo peor.
-____ perdóname –ella frunció el ceño por la sorpresa –yo… no supe como reaccionar, me sentía mal conmigo mismo, debí haberte protegido y… -comenzó a costarle hablar. -____ te amo tanto que solo pensar lo que pasaste sola, todo lo que te guardaste –Tom le tomó la mano y la miró, sus miradas casi quemaban. –mi amor, perdóname… te prometo, que desde ahora, nunca te dejaré sola y te protegeré de todo, te lo juro –sonaba desesperado, herido y lleno de ansias, solo quería demostrarle que el daría la vida por ella si fuese necesario. –yo… -sus ojos se cristalizaron, y ella se acercó y lo abrazó con fuerza. Ambos sintieron que eso era lo que necesitaban, estar cerca del otro, sin palabras de por medio, sin nada más que sentirse uno al otro. –te amo con toda mi vida, como nunca había amado… y yo quiero ser capaz de… quiero poder ayudarte a sanar esas heridas, enterraremos ese pasado para no dejarlo salir otra vez… -besó su frente y la abrazó otra vez.
-Tom no tengo nada que perdonarte… tú debes perdonarme por dejarte –susurró ella mirándolo a los ojos. Sus rostros estaban a centímetros. –yo también te amo mi vida, y no quiero dejarte nunca más…
Cerraron los ojos y dejaron que sus labios se tocaran después de todos esos meses. La memoria jamás le hacía justicia a la realidad. Sus labios se presionaron suavemente, con inseguridad, con miedo a volver a intentarlo. ____ no soportaba tener poco de él, así que abrió su boca para permitir a Tom profundizar el beso. Lo que en un principio había sido un roce de labios, ahora se había transformado en una batalla, una guerra entre sus bocas intentando definir el dominio de la otra. _____ sentía como todo volvía a ella, la felicidad y el latido desbocado de su corazón, sentía que la sangre corría por sus venas otra vez, mientras Tom la besaba como si no hubiese mañana. Tom sentía que todo era tan irreal, pero no quería dejar escapar el momento. Necesitaba más, y más y más de ella, necesitaba besarla, sentirla, tocarla y hacerla suya otra vez, saber que ella no se iría otra vez. Sus manos se metieron bajo la camiseta de la muchacha, tocando su piel, sintiendo fuego ante el contacto. Se recostaron en el sofá, ella bajo él, sin despegarse, con falta de aire en los pulmones. Las manos de Tom pasaban por su vientre, provocando que su cuerpo temblara bajo él, haciéndola sentir fuego recorriendo su piel. Subió sus manos hasta los pechos de la chica, rozándolos por sobre su brasier, y sin dejar su boca descansar. Podían sentir que la boca les dolía, les quemaba, pero aún así la necesidad del otro era mayor. Cuando las manos de Tom bajaron por su estómago para meterse por los pantalones de ella, ____ lo empujó con fuerza y se separó bruscamente de él.
Tom la miró con gesto de disculpas. Había olvidado todo, por completo. Ella tenía los ojos llorosos. Se volteó, dándole la espalda a Tom. El suspiró, se mordió el labio nervioso. Y se acercó para rodearla con sus brazos. Ella no dijo nada ni se opuso.
-Lo siento… -susurró el suavemente en su oído, haciéndola suspirar –sé que es difícil, no te obligaré a nada.
Ella volteó y le sonrió débilmente. Los fantasmas del pasado seguían ahí, seguían presentes en su vida, y costaría bastante quitarlos del camino.
-Escucha –dijo él poniendo sus manos en las mejillas de la muchacha –jamás podré entenderte, pues tú fuiste la que sufrió, pero te juro, te juro por todo lo que tengo que yo te haré superar eso, estaré contigo en todo lo que necesites princesa. Te lo prometo –besó la cabeza de la chica, quien derramaba lágrimas silenciosamente. La abrazó con cuidado, ella temblaba y sentía miedo, era imposible superar todo de la noche a la mañana.
Apenas ____ llegó a la universidad, sintió un escalofrío recorrer su espalda, con el miedo latente de que Tom la miraría con asco, o le diría algo que no sería capaz de soportar. Se sentía cansada, y en su rostro se le notaba. Las ojeras mostraban las horas de sueño que las pesadillas le habían quitado. Habían vuelto las sombras en sus sueños, y las asquerosas manos de él… todo lo que vivió reducido a pesadillas que le quitaron su noche de tranquilidad.
Caminaba por el césped de la universidad, cruzando el campus de par en par para llegar a su clase, cuando unas manos agarraron fuertemente su cintura. Lanzó un grito pero la mano le tapó la boca, no permitiendo que nadie la escuchase.
-Shh… soy yo –la voz de Tom logró que una ola de alivio recorriera su cuerpo. –necesito que hablemos, ahora –pidió.
-Casi me matas del susto, Kaulitz –dijo ella rodando los ojos –tenemos clases, no puedes faltar, llevas cuatro días aquí. –dijo ella frunciendo el ceño.
-Diré que me sentía mal, el cambio de aire, ya sabes –dijo guiñando un ojo –ahora…vamos. –le agarró la mano con fuerza y casi la arrastró fuera del campus. Caminaron algunas cuadras, mientras ____ se preguntaba hacia donde iban, Tom aún debatía mentalmente que decirle. Llegaron a un gran edificio, donde Tom entró, sin soltarle la mano. La rubia recepcionista lo saludó con amabilidad. ____ sonrió débilmente.
-¿A dónde vamos? –preguntó confusa al subir al ascensor.
-A mi apartamento –contestó Tom con tono seco.
Ella no dijo nada al respecto, pero miró de reojo a Tom, quien miraba hacia el frente sin soltarle la mano. Sonrió, ver el hermoso rostro de Tom era algo impagable. ¡Dios, cuanto lo había extrañado! Tenía unas enormes ganas de lanzarse a sus brazos, besarlo y no dejarlo ir jamás, pero se quedó quita en su lugar hasta que el ascensor abrió las puertas. Bajaron, Tom sacó sus llaves y abrió. Ella observó el acogedor apartamento en que Tom se hospedaba. Lucía ordenado y amplio, además el vivía solo por lo que tenía gran espacio para él. El de rastas cerró la puerta con llave, y volteó para verla a los ojos.
-Siéntate –ordenó. Ella se sentó en el sofá, Tom fue por un vaso de jugo para ambos. Ella bebió, algo intimidada por la actitud tosca del muchacho. Ambos terminaron de tomar jugo y se miraron. Tom fue a sentarse junto a ella, se miraron unos segundos. –Yo quería… -comenzó el rubio algo nervioso –dios, esto es difícil.
-Solo dilo. –dijo ella, esperando lo peor.
-____ perdóname –ella frunció el ceño por la sorpresa –yo… no supe como reaccionar, me sentía mal conmigo mismo, debí haberte protegido y… -comenzó a costarle hablar. -____ te amo tanto que solo pensar lo que pasaste sola, todo lo que te guardaste –Tom le tomó la mano y la miró, sus miradas casi quemaban. –mi amor, perdóname… te prometo, que desde ahora, nunca te dejaré sola y te protegeré de todo, te lo juro –sonaba desesperado, herido y lleno de ansias, solo quería demostrarle que el daría la vida por ella si fuese necesario. –yo… -sus ojos se cristalizaron, y ella se acercó y lo abrazó con fuerza. Ambos sintieron que eso era lo que necesitaban, estar cerca del otro, sin palabras de por medio, sin nada más que sentirse uno al otro. –te amo con toda mi vida, como nunca había amado… y yo quiero ser capaz de… quiero poder ayudarte a sanar esas heridas, enterraremos ese pasado para no dejarlo salir otra vez… -besó su frente y la abrazó otra vez.
-Tom no tengo nada que perdonarte… tú debes perdonarme por dejarte –susurró ella mirándolo a los ojos. Sus rostros estaban a centímetros. –yo también te amo mi vida, y no quiero dejarte nunca más…
Cerraron los ojos y dejaron que sus labios se tocaran después de todos esos meses. La memoria jamás le hacía justicia a la realidad. Sus labios se presionaron suavemente, con inseguridad, con miedo a volver a intentarlo. ____ no soportaba tener poco de él, así que abrió su boca para permitir a Tom profundizar el beso. Lo que en un principio había sido un roce de labios, ahora se había transformado en una batalla, una guerra entre sus bocas intentando definir el dominio de la otra. _____ sentía como todo volvía a ella, la felicidad y el latido desbocado de su corazón, sentía que la sangre corría por sus venas otra vez, mientras Tom la besaba como si no hubiese mañana. Tom sentía que todo era tan irreal, pero no quería dejar escapar el momento. Necesitaba más, y más y más de ella, necesitaba besarla, sentirla, tocarla y hacerla suya otra vez, saber que ella no se iría otra vez. Sus manos se metieron bajo la camiseta de la muchacha, tocando su piel, sintiendo fuego ante el contacto. Se recostaron en el sofá, ella bajo él, sin despegarse, con falta de aire en los pulmones. Las manos de Tom pasaban por su vientre, provocando que su cuerpo temblara bajo él, haciéndola sentir fuego recorriendo su piel. Subió sus manos hasta los pechos de la chica, rozándolos por sobre su brasier, y sin dejar su boca descansar. Podían sentir que la boca les dolía, les quemaba, pero aún así la necesidad del otro era mayor. Cuando las manos de Tom bajaron por su estómago para meterse por los pantalones de ella, ____ lo empujó con fuerza y se separó bruscamente de él.
Tom la miró con gesto de disculpas. Había olvidado todo, por completo. Ella tenía los ojos llorosos. Se volteó, dándole la espalda a Tom. El suspiró, se mordió el labio nervioso. Y se acercó para rodearla con sus brazos. Ella no dijo nada ni se opuso.
-Lo siento… -susurró el suavemente en su oído, haciéndola suspirar –sé que es difícil, no te obligaré a nada.
Ella volteó y le sonrió débilmente. Los fantasmas del pasado seguían ahí, seguían presentes en su vida, y costaría bastante quitarlos del camino.
-Escucha –dijo él poniendo sus manos en las mejillas de la muchacha –jamás podré entenderte, pues tú fuiste la que sufrió, pero te juro, te juro por todo lo que tengo que yo te haré superar eso, estaré contigo en todo lo que necesites princesa. Te lo prometo –besó la cabeza de la chica, quien derramaba lágrimas silenciosamente. La abrazó con cuidado, ella temblaba y sentía miedo, era imposible superar todo de la noche a la mañana.
Capítulo 8
La primera semana de Tom en Nueva York había salido bastante bien. En realidad, _____ era la razón. No podía creer cuan afortunado era al haberse encontrado con ella. Fue como si el destino quisiese su rencuentro, todo había sido puesto en una dirección para que ellos estuviesen juntos.
Pero Tom al observar a ____, se daba cuenta que tenía mucho que hacer para lograr que volviera a ser la misma ___ de siempre. La observó minuciosamente, cada vez que un chico pasaba junto a ella, ___ se movía lo suficiente para que ni siquiera pudieran rozarse el cuerpo de casualidad. Miraba, llena de miedo, a la gente que veía alrededor y aún sus pasos eran inseguros en cuanto a Tom. El chico sabía que había un larguísimo camino que recorrer para superar todos los temores de ____, pero el más grande sería cuando el maldito bastardo pagara lo que le había hecho. Pero por ahora, quedaba solo aprender con ella, aprender día a día, ayudándola a recuperarse, esperando lo que fuese necesario para tenerla entre sus brazos, aprender a amarla como merecía, aprender como amar.
-Esta tarde no tengo que estudiar –comentó Tom mientras rodeaba a ____ con su brazo y caminaban abrazados. -¿te apetece venir a mi apartamento y rentamos algunas películas o algo así?
Ella le sonrió como respuesta afirmativa. Caminaron lentamente sin decir mucho por la calle, mientras Tom tarareaba una canción. Después de tantos meses de tortura, ella comenzaba a sentirse protegida otra vez, como si los brazos de Tom fuesen un chaleco antibalas contra aquellas balas de maldad que la atormentaban día a día. Se abrazó más a él, lo que logró que Tom curvara sus labios en una sonrisa. Y aún para él era como un sueño verla allí, sonriéndole, riéndose, abrazada a él.
-Llegamos señorita –dijo cuando abrió la puerta al salir del ascensor –pase, está en su casa. –ella sonrió divertida, y entró, Tom la siguió. Cerró la puerta tras de él, y lanzó su mochila a un lado. Ella dejó cuidadosamente su bolso a un lado también.
-Lo desordenado no se te quita ¿eh? –dijo ella divertida.
-No –dijo sonriendo orgulloso. La abrazó contra él y le besó la frente –enana, ¿qué quieres hacer?
-No lo sé Tommy –dijo ella sonriéndole coqueta, Tom solía molestarse por su apodo, pero ahora escucharlo de la voz melodiosa de ____ le pareció extremadamente sensual. -¿qué se te ocurre?
-Me golpearías si te lo dijera –dijo el en un susurro, ella se rio y le golpeó el hombro. El sonrió divertido.
-Pervertido –murmuró ella riéndose. Tom le besó la frente y se dirigió a la cocina.
-¿Tienes hambre? –preguntó el de rastas mirándola con su sonrisa de siempre.
-Sí –admitió ella.
-¿Qué quieres que te prepare? –preguntó él mientras miraba su refrigerador.
-¿Cocinas ahora? –preguntó ella.
-Algo, pero es solo por ti –contestó él guiñándole un ojo de forma coqueta. ____ lo miró con ternura.
-Mejor solo llama unas pizzas, para que no perdamos tanto tiempo –dijo ella mientras tomaba su celular. Tom asintió. Le quitó el teléfono de las manos a ____ quien lo miró con el ceño fruncido y marcó el número de la pizzería que aparecía en su guía telefónica. Pidió unas pizzas, mientras ____ había desaparecido de su vista. Cortó, frunció el ceño y fue a buscarla. Ella estaba en su habitación observando curiosa el lugar.
-¿Intentas escapar? –preguntó Tom. Ella volteó y le sacó la lengua. Tom rio suavemente. –ven acá preciosa –susurró ofreciéndole la mano para que la tomara. Ella la tomó con una traviesa sonrisa. Entrelazaron sus dedos, y se miraron fijamente. ____ sentía que Tom estaba haciendo su mejor esfuerzo por ayudarla, y sentía todo el amor que el muchacho intentaba transmitirle. Solo mirando sus ojos cafeces, la forma en que la miraba, podía darse cuenta que realmente él jamás se olvidó de ella. Tom se inclinó para que sus rostros estuviesen más cerca. _____ desvió su mirada a los labios del muchacho, y sintió aquella necesidad irremediable de besarlo y jamás parar. Tom medio sonrió al ver la mirada de la chica en su boca, así que supo que le estaba permitido dar el siguiente paso. Se acercó más a ella y cerró los ojos al sentir los labios de ella tocando los suyos. Soltó la mano de la chica y la puso en su cintura, acercándola más a él. Se inclinó un poco más mientras ella se ponía de puntitas para profundizar más el beso. Tom sintió que iba a explotar si no seguía avanzando, era de aquellos momentos en que la cordura se le escapa de las manos cuando se perdía en los labios de la chica que amaba. La empujó con cuidado, haciéndola tropezar y caer en la cama. Ella se rio con dulzura, Tom aprovechó y se puso sobre ella, sin aplastarla, pero volviendo a la tarea de besarla sin siquiera pensar en parar. Ella rodeó su cuello con sus brazos, mientras jugaba con las rastas que caían por la nuca del muchacho. Tom aún algo consciente, bajó muy lentamente su mano, para evitar asustarla, para poco a poco subir la blusa de la muchacha, y acariciar la piel de su estómago. ____ sintió aquellos nervios otra vez, pero estaba tan consumida y tan ocupada en llevar el ritmo de los labios de Tom, que se dejó llevar. Las manos de Tom subieron para quitarle la blusa, pero antes de quitarla por completo la miró a los ojos y le besó la frente, dándole seguridad, esa seguridad que tanto le hacía falta. Ella lo miró nerviosa, pero aun así lo besó otra vez. Tom depositó un húmedo y sonoro beso en su cuello a lo que ella respondió con un sorpresivo gemido. Eso animó al chico a seguir en esa zona de su piel, besándole el cuello con tanta concentración, provocándole tantas sensaciones que extrañaba. ____ sentía que necesitaba más y más de el. Lo obligó a quitarse la playera para volver a ver su cuerpo, aquel que tanto extrañaba. Una sonrisa traviesa se formó en sus labios al ver que ahora el pecho de Tom estaba más marcado. Al parecer había estado yendo al gimnasio. El de rastas no la dejó descansar y capturó sus labios otra vez, mientras llevaba su mano al broche de su brasier. Ella se levantó para permitirle sacarlo.
-No tengas miedo… -susurró el con una voz demasiado ronca y sensual para el autocontrol de ____ -yo jamás te haría daño… -se acercó más al oído de la muchacha mientras dejaba que el brasier cayera por sus brazos –estás conmigo ahora, solo déjate llevar.
Su mano fue hasta uno de los pechos de la muchacha y lo acarició lentamente, haciéndola gemir. La besó otra vez mientras con cuidado bajaba el pantalón de la chica. Todo era extremadamente lento, pero a la vez lo hacía con cuidado. Necesitaba darle la confianza y seguridad que ella necesitaba. La ropa de ambos desapareció rápidamente, casi por arte de magia, pero aún así, sus movimientos seguían siendo lentos. Tom la observó con cuidado, su cuerpo seguía siendo maravilloso, sentía que ya no podía esperar mucho. Las ganas de entrar en ella dolían. Besó sus labios otra vez mientras su mano subía por su vientre.
-Te amo pequeña mía –dijo él mientras se acomodaba entre las piernas de ella. ____ seguía un poco temerosa, pero las ganas de que Tom volviese a amarla como solo él sabía eran mayores. Al fin y al cabo, su mente razonó. Era Tom, él único hombre que jamás sería capaz de hacerle daño. Él se movió con cuidado para entrar en ella lentamente. El cuerpo de ____ se tensó totalmente por el miedo y los recuerdos tortuosos de Alemania, por lo que le dolió sentir a Tom dentro de ella como si fuese su primera vez. –amor, relájate o no lo disfrutarás –le susurró él –estás muy tensa.
Para ayudarla, le besó los labios con lentitud y dulzura. Deslizó sus manos por sus pechos haciéndola temblar. Se movió lentamente, haciendo que ella gimiera.
-Shh… ya pasará –dijo él. Las lágrimas comenzaron a salir de los ojos de ____. Dolía, más que su primera vez. Tom se desesperó al no encontrar forma en que no le doliese tanto. –amor, no hagamos esto, la idea es que lo disfrutes no que estés así…
-No… sigue –pidió ella mientras intentaba acomodarse para encontrar una posición en que no sintiera aquel infernal dolor.
-Cariño, estás llorando. –dijo él mientras le acariciaba la mejilla.
-Se pasará –dijo ella. Necesitaba que Tom borrara el rastro de ese bastardo dentro de ella. Necesitaba pertenecerle solo a él. –solo necesito relajarme –dijo limpiándose las lágrimas del rostro. Tom asintió y comenzó a besarle el cuello otra vez para lograr que se dejara llevar. Poco a poco los besos y caricias del muchacho la relajaron mucho más. Así que dio otro movimiento contra el cuerpo de la muchacha. Aún dolía, pero era mucho más soportable.
-¿Duele aún? –preguntó él en un susurro.
-Menos –susurró ella sintiéndose mucho mejor. Tom atrapó sus labios mientras daba otro movimiento contra el cuerpo de ella. Poco a poco el dolor se transformaba en placer, además las palabras de Tom y el tono tan dulce de su voz comenzaban a hacer efecto en ella.
-Así… -susurró Tom –estás mucho más relajada… -dijo con voz ronca en su oído. Las manos de _____ se deslizaron por la espalda del muchacho, mientras el se movía dentro de ella. ____ comenzaba a arquearse bajo el cuerpo del muchacho con cada embestida, sentía que el placer la consumía lento, pero a la misma vez más rápido de lo que quisiera. –te amo… -susurró el contra su oído, con la voz entrecortada por la agitación. Estaban a punto de llegar ambos, sentían que el placer los haría explotar. Tom se movió otra vez y ella no aguantó y todo su cuerpo se tenso y tembló ante la llegada del orgasmo. Tom llegó unos segundos luego, susurrando su nombre en un gemido. Sus cuerpos seguían tensos luego de aquel momento. Largos segundos después, comenzaron a recobrar el aliento. Ella abrió los ojos y vio a Tom sudado, con sus ojos cerrados disfrutando los últimos vestigios de aquella maravillosa sensación. El muchacho abrió sus grandes ojos ambar y la miró fijamente. Lo único que el atinó a hacer fue abrazarla. Se abrazaron con fuerza, y el de rastas no pudo evitar que el nudo en la garganta que sentía explotara, haciéndolo soltar lágrimas. Todo lo que siempre había amado estaba allí, era ella. Y después de haberla perdido y haber creído lo peor todavía estaba ahí, pero sentía que no estaba siendo lo suficientemente bueno para hacerla olvidar.
-Tom ¿qué sucede? –preguntó ella incorporándose. Tom la miró con los ojos llenos de lágrimas. Las manos de ____ fueron al rostro de Tom. Limpió sus lágrimas con cuidado.
-_____ -susurró él. –perdóname… siento tanto no haber sido el novio que merecías, tu eres hermosa, eres la mejor chica, te mereces lo mejor y has pasado tanta asquerosidad sola… -hablaba rápido y las palabras casi no se le entendían. –dios, si pudiera retroceder el tiempo… ____ te amo, dios santo, te amo tanto, necesito hacerte saber que jamás te dejaré sola otra vez, nunca más mi amor.
-Tom cariño tranquilo… -susurró ella. Tom la miraba destrozado. –no tienes la culpa de nada ¿sí? Ahora me siento segura contigo mi vida…
Tom sonrió un poco y la abrazó con fuerza.
La primera semana de Tom en Nueva York había salido bastante bien. En realidad, _____ era la razón. No podía creer cuan afortunado era al haberse encontrado con ella. Fue como si el destino quisiese su rencuentro, todo había sido puesto en una dirección para que ellos estuviesen juntos.
Pero Tom al observar a ____, se daba cuenta que tenía mucho que hacer para lograr que volviera a ser la misma ___ de siempre. La observó minuciosamente, cada vez que un chico pasaba junto a ella, ___ se movía lo suficiente para que ni siquiera pudieran rozarse el cuerpo de casualidad. Miraba, llena de miedo, a la gente que veía alrededor y aún sus pasos eran inseguros en cuanto a Tom. El chico sabía que había un larguísimo camino que recorrer para superar todos los temores de ____, pero el más grande sería cuando el maldito bastardo pagara lo que le había hecho. Pero por ahora, quedaba solo aprender con ella, aprender día a día, ayudándola a recuperarse, esperando lo que fuese necesario para tenerla entre sus brazos, aprender a amarla como merecía, aprender como amar.
-Esta tarde no tengo que estudiar –comentó Tom mientras rodeaba a ____ con su brazo y caminaban abrazados. -¿te apetece venir a mi apartamento y rentamos algunas películas o algo así?
Ella le sonrió como respuesta afirmativa. Caminaron lentamente sin decir mucho por la calle, mientras Tom tarareaba una canción. Después de tantos meses de tortura, ella comenzaba a sentirse protegida otra vez, como si los brazos de Tom fuesen un chaleco antibalas contra aquellas balas de maldad que la atormentaban día a día. Se abrazó más a él, lo que logró que Tom curvara sus labios en una sonrisa. Y aún para él era como un sueño verla allí, sonriéndole, riéndose, abrazada a él.
-Llegamos señorita –dijo cuando abrió la puerta al salir del ascensor –pase, está en su casa. –ella sonrió divertida, y entró, Tom la siguió. Cerró la puerta tras de él, y lanzó su mochila a un lado. Ella dejó cuidadosamente su bolso a un lado también.
-Lo desordenado no se te quita ¿eh? –dijo ella divertida.
-No –dijo sonriendo orgulloso. La abrazó contra él y le besó la frente –enana, ¿qué quieres hacer?
-No lo sé Tommy –dijo ella sonriéndole coqueta, Tom solía molestarse por su apodo, pero ahora escucharlo de la voz melodiosa de ____ le pareció extremadamente sensual. -¿qué se te ocurre?
-Me golpearías si te lo dijera –dijo el en un susurro, ella se rio y le golpeó el hombro. El sonrió divertido.
-Pervertido –murmuró ella riéndose. Tom le besó la frente y se dirigió a la cocina.
-¿Tienes hambre? –preguntó el de rastas mirándola con su sonrisa de siempre.
-Sí –admitió ella.
-¿Qué quieres que te prepare? –preguntó él mientras miraba su refrigerador.
-¿Cocinas ahora? –preguntó ella.
-Algo, pero es solo por ti –contestó él guiñándole un ojo de forma coqueta. ____ lo miró con ternura.
-Mejor solo llama unas pizzas, para que no perdamos tanto tiempo –dijo ella mientras tomaba su celular. Tom asintió. Le quitó el teléfono de las manos a ____ quien lo miró con el ceño fruncido y marcó el número de la pizzería que aparecía en su guía telefónica. Pidió unas pizzas, mientras ____ había desaparecido de su vista. Cortó, frunció el ceño y fue a buscarla. Ella estaba en su habitación observando curiosa el lugar.
-¿Intentas escapar? –preguntó Tom. Ella volteó y le sacó la lengua. Tom rio suavemente. –ven acá preciosa –susurró ofreciéndole la mano para que la tomara. Ella la tomó con una traviesa sonrisa. Entrelazaron sus dedos, y se miraron fijamente. ____ sentía que Tom estaba haciendo su mejor esfuerzo por ayudarla, y sentía todo el amor que el muchacho intentaba transmitirle. Solo mirando sus ojos cafeces, la forma en que la miraba, podía darse cuenta que realmente él jamás se olvidó de ella. Tom se inclinó para que sus rostros estuviesen más cerca. _____ desvió su mirada a los labios del muchacho, y sintió aquella necesidad irremediable de besarlo y jamás parar. Tom medio sonrió al ver la mirada de la chica en su boca, así que supo que le estaba permitido dar el siguiente paso. Se acercó más a ella y cerró los ojos al sentir los labios de ella tocando los suyos. Soltó la mano de la chica y la puso en su cintura, acercándola más a él. Se inclinó un poco más mientras ella se ponía de puntitas para profundizar más el beso. Tom sintió que iba a explotar si no seguía avanzando, era de aquellos momentos en que la cordura se le escapa de las manos cuando se perdía en los labios de la chica que amaba. La empujó con cuidado, haciéndola tropezar y caer en la cama. Ella se rio con dulzura, Tom aprovechó y se puso sobre ella, sin aplastarla, pero volviendo a la tarea de besarla sin siquiera pensar en parar. Ella rodeó su cuello con sus brazos, mientras jugaba con las rastas que caían por la nuca del muchacho. Tom aún algo consciente, bajó muy lentamente su mano, para evitar asustarla, para poco a poco subir la blusa de la muchacha, y acariciar la piel de su estómago. ____ sintió aquellos nervios otra vez, pero estaba tan consumida y tan ocupada en llevar el ritmo de los labios de Tom, que se dejó llevar. Las manos de Tom subieron para quitarle la blusa, pero antes de quitarla por completo la miró a los ojos y le besó la frente, dándole seguridad, esa seguridad que tanto le hacía falta. Ella lo miró nerviosa, pero aun así lo besó otra vez. Tom depositó un húmedo y sonoro beso en su cuello a lo que ella respondió con un sorpresivo gemido. Eso animó al chico a seguir en esa zona de su piel, besándole el cuello con tanta concentración, provocándole tantas sensaciones que extrañaba. ____ sentía que necesitaba más y más de el. Lo obligó a quitarse la playera para volver a ver su cuerpo, aquel que tanto extrañaba. Una sonrisa traviesa se formó en sus labios al ver que ahora el pecho de Tom estaba más marcado. Al parecer había estado yendo al gimnasio. El de rastas no la dejó descansar y capturó sus labios otra vez, mientras llevaba su mano al broche de su brasier. Ella se levantó para permitirle sacarlo.
-No tengas miedo… -susurró el con una voz demasiado ronca y sensual para el autocontrol de ____ -yo jamás te haría daño… -se acercó más al oído de la muchacha mientras dejaba que el brasier cayera por sus brazos –estás conmigo ahora, solo déjate llevar.
Su mano fue hasta uno de los pechos de la muchacha y lo acarició lentamente, haciéndola gemir. La besó otra vez mientras con cuidado bajaba el pantalón de la chica. Todo era extremadamente lento, pero a la vez lo hacía con cuidado. Necesitaba darle la confianza y seguridad que ella necesitaba. La ropa de ambos desapareció rápidamente, casi por arte de magia, pero aún así, sus movimientos seguían siendo lentos. Tom la observó con cuidado, su cuerpo seguía siendo maravilloso, sentía que ya no podía esperar mucho. Las ganas de entrar en ella dolían. Besó sus labios otra vez mientras su mano subía por su vientre.
-Te amo pequeña mía –dijo él mientras se acomodaba entre las piernas de ella. ____ seguía un poco temerosa, pero las ganas de que Tom volviese a amarla como solo él sabía eran mayores. Al fin y al cabo, su mente razonó. Era Tom, él único hombre que jamás sería capaz de hacerle daño. Él se movió con cuidado para entrar en ella lentamente. El cuerpo de ____ se tensó totalmente por el miedo y los recuerdos tortuosos de Alemania, por lo que le dolió sentir a Tom dentro de ella como si fuese su primera vez. –amor, relájate o no lo disfrutarás –le susurró él –estás muy tensa.
Para ayudarla, le besó los labios con lentitud y dulzura. Deslizó sus manos por sus pechos haciéndola temblar. Se movió lentamente, haciendo que ella gimiera.
-Shh… ya pasará –dijo él. Las lágrimas comenzaron a salir de los ojos de ____. Dolía, más que su primera vez. Tom se desesperó al no encontrar forma en que no le doliese tanto. –amor, no hagamos esto, la idea es que lo disfrutes no que estés así…
-No… sigue –pidió ella mientras intentaba acomodarse para encontrar una posición en que no sintiera aquel infernal dolor.
-Cariño, estás llorando. –dijo él mientras le acariciaba la mejilla.
-Se pasará –dijo ella. Necesitaba que Tom borrara el rastro de ese bastardo dentro de ella. Necesitaba pertenecerle solo a él. –solo necesito relajarme –dijo limpiándose las lágrimas del rostro. Tom asintió y comenzó a besarle el cuello otra vez para lograr que se dejara llevar. Poco a poco los besos y caricias del muchacho la relajaron mucho más. Así que dio otro movimiento contra el cuerpo de la muchacha. Aún dolía, pero era mucho más soportable.
-¿Duele aún? –preguntó él en un susurro.
-Menos –susurró ella sintiéndose mucho mejor. Tom atrapó sus labios mientras daba otro movimiento contra el cuerpo de ella. Poco a poco el dolor se transformaba en placer, además las palabras de Tom y el tono tan dulce de su voz comenzaban a hacer efecto en ella.
-Así… -susurró Tom –estás mucho más relajada… -dijo con voz ronca en su oído. Las manos de _____ se deslizaron por la espalda del muchacho, mientras el se movía dentro de ella. ____ comenzaba a arquearse bajo el cuerpo del muchacho con cada embestida, sentía que el placer la consumía lento, pero a la misma vez más rápido de lo que quisiera. –te amo… -susurró el contra su oído, con la voz entrecortada por la agitación. Estaban a punto de llegar ambos, sentían que el placer los haría explotar. Tom se movió otra vez y ella no aguantó y todo su cuerpo se tenso y tembló ante la llegada del orgasmo. Tom llegó unos segundos luego, susurrando su nombre en un gemido. Sus cuerpos seguían tensos luego de aquel momento. Largos segundos después, comenzaron a recobrar el aliento. Ella abrió los ojos y vio a Tom sudado, con sus ojos cerrados disfrutando los últimos vestigios de aquella maravillosa sensación. El muchacho abrió sus grandes ojos ambar y la miró fijamente. Lo único que el atinó a hacer fue abrazarla. Se abrazaron con fuerza, y el de rastas no pudo evitar que el nudo en la garganta que sentía explotara, haciéndolo soltar lágrimas. Todo lo que siempre había amado estaba allí, era ella. Y después de haberla perdido y haber creído lo peor todavía estaba ahí, pero sentía que no estaba siendo lo suficientemente bueno para hacerla olvidar.
-Tom ¿qué sucede? –preguntó ella incorporándose. Tom la miró con los ojos llenos de lágrimas. Las manos de ____ fueron al rostro de Tom. Limpió sus lágrimas con cuidado.
-_____ -susurró él. –perdóname… siento tanto no haber sido el novio que merecías, tu eres hermosa, eres la mejor chica, te mereces lo mejor y has pasado tanta asquerosidad sola… -hablaba rápido y las palabras casi no se le entendían. –dios, si pudiera retroceder el tiempo… ____ te amo, dios santo, te amo tanto, necesito hacerte saber que jamás te dejaré sola otra vez, nunca más mi amor.
-Tom cariño tranquilo… -susurró ella. Tom la miraba destrozado. –no tienes la culpa de nada ¿sí? Ahora me siento segura contigo mi vida…
Tom sonrió un poco y la abrazó con fuerza.
-Solo quédate
conmigo.
El timbre sonó, entonces se miraron y comenzaron a reírse. Se habían olvidado completamente de las pizzas.
El timbre sonó, entonces se miraron y comenzaron a reírse. Se habían olvidado completamente de las pizzas.
Capítulo 9
-Sácame una foto con el sombrero de Woody –dijo ella emocionada. Tom caminó con una traviesa sonrisa y sacó su cámara. –soy vaquera –le guiñó un ojo a Tom y el le sacó la foto. –Mira, también está este con las trenzitas de Jessie.
______ era igual que una niña de cinco años. Estaban en una de las jugueterías mas grandes de Nueva York, y ____ se había sacado fotos con más de la mitad de las cosas de la tienda. Tom la seguía sonriendo divertido.
-¡Mira! –dijo señalando un peluche -¡Es MATE! –gritó emocionada tomando el auto de peluche de la película Cars. -¡Foto con Mate!
-Amor, eres igual que una bebé –dijo él mientras le tomaba la foto –sales hermosa.
-Déjame ser feliz. A cambio de no haber ido jamás a Disneyland, déjame disfrutar aquí. –dijo frunciendo el ceño.
-Iremos a Disneyland juntos ¿está bien? –dijo el mientras rodeaba su cintura con sus brazos.
-¿Promesa? –dijo ella frunciendo el ceño desconfiada.
-Promesa princesa –dijo él tomándole la mano. –iremos antes de tener niños, para disfrutarlo solos, luego los llevaremos.
-¿Niños? ¿Bromeas? –dijo ella sorprendida.
-Claro que no –dijo Tom -¿o acaso planeas dejarme? –dijo frunciendo el ceño.
-Jamás creí que tú quisieras tener bebés –dijo ella divertida mientras tomaba algunos juguetes y recuerdos y se dirigían a la caja.
-Si son tus bebés, claro que sí –dijo él besándole la frente –así tendré la excusa para decirte que quiero intentar tener muchos bebés. Lo intentaremos todas las noches. –dijo Tom pervertidamente. Ella se rio divertida.
-Cerdo –le golpeó el brazo. Pagó las cosas y tomó la mano de Tom.
-¿Dónde quieres ir? –preguntó él –tu conoces mejor la ciudad en todo caso.
-Quiero ir al cine ¿quieres? –el asintió y le robó un beso.
Otra semana había volado. Volver a estar juntos era lo que los había sacado de esa profunda tristeza, es más, se pasaban el día juntos, riéndose y disfrutando de su amor. Además, en la universidad se veían todo el día. Tom estaba en una clase que topaba con ____, así que se sentaban juntos y la clase se hacía más fácil.
-¿Qué película? –preguntó él.
-No lo sé… -dijo ella -¿una súper romántica?
-Ay ____, si tú quieres, aunque me quedaré dormido probablemente –dijo rodando los ojos. ____ lo miró frunciendo el ceño.
-Quizás una de terror, para que me abraces. –dijo ella sonriendo coqueta. Tom sonrió.
-Eso está mejor.
-¡SUEÑA KAULITZ! Veremos… -ella miró la cartelera y Tom dio un respingo. –Ay, no me gusta ninguna de amor de las que hay. –frunció el ceño- Kaulitz, ganaste esta vez. Veremos la dama de negro, solo porque trabaja Radcliffe –dijo mirándolo de reojo.
-Yo te cuidaré para que no te vaya a tragar la pantalla –dijo el de rastas divertido. Ella lo miró con odio. Tom la abrazó entre risas.
Durante la película, ____ se asustaba con cualquier cosa que veía en la pantalla. Tom se reía por lo bajo, pero ella lo abrazaba con fuerza, incluso casi le tiró las palomitas al suelo.
-Tom –dijo ella en reclamo cuando otra imagen la había asustado –dame tu mano. –el muchacho le dio la mano, de lo que luego estaba arrepentido, pues al salir de la película su mano estaba roja por la presión que ejercía la mano de ella cuando algo le asustaba, y por los rasguños y la marca de las uñas de ____.
-¡Eres una salvaje! Mira –dijo mostrándole su mano -¡me atacaste!
-¡Tú me arrastraste a ver la película! –dijo ella frunciendo el ceño.
-_____, eres exagerada, ni siquiera daba tanto miedo y no era muy buena, te asustaste hasta cuando las niñitas se lanzan de la ventana y ni siquiera dio miedo –dijo el rodando los ojos.
-Malo –dijo ella soltándole la mano y caminando adelante. Tom rodó los ojos y fue tras ella. Le agarró la cintura y la jaló hacia él.
-No seas niña ____, si no me dolió tanto –dijo el divertido. Ella no dijo nada. Tom la hizo voltearse, ella no lo miró. –ay pequeña, eres tan infantil –dijo acercándose a ella. _____ volteó el rostro. -¿me das un beso? –ella lo miró arqueando una ceja y negó con la cabeza –uno pequeñito –dijo Tom divertido. Ella negó otra vez ya con una sonrisa -¿qué debo hacer para un beso de la pequeña ____?
-Nada –dijo ella –no te lo mereces.
-¡_____! –reclamó Tom -¡quiero un beso!
-No te lo daré Kaulitz. –dijo ella desafiante. Tom frunció el ceño y se cruzó de brazos. Tom y ella se miraron y terminaron riéndose. Él fue hacia ella, la jaló de su chaqueta hasta su cuerpo y la besó con dulzura. Se separaron y se sonrieron.
-Me lo diste –dijo él sonriendo con ternura. Ella se rio y miró los ojos de su novio. Extrañaba tanto perderse en ese café profundo, esos ojos maravillosos que la habían enamorado tan rápido. -¿Qué tanto me ves pequeña?
-Me encantan tus ojos cariño –dijo ella sonriéndole dulcemente. –podría mirarlos todo el día –ella sonrió, Tom bajó la mirada un segundo y la levantó otra vez.
-Son tuyos –dijo el sonriendo –soy completamente tuyo, obsérvalos cuanto quieras.
-Sí, eres totalmente mío querido Kaulitz. –dijo ella mientras le besaba los labios cortamente –así que todas esas perras que tenías de amigas, deben tenerlo bien grabado en su única pequeña neurona.
-Ellas no importan ahora –dijo él cerca de sus labios. –soy tuyo, puedo gritarlo hasta en la torre Eiffel, porque quiero que todo el mundo lo sepa… -besó sus labios con pasión, dándole todo, demostrándole cuanto la amaba y que era totalmente de ella.
Y aunque no tuviese explicación lógica, todo parecía brillar con ella a su lado.
-Sácame una foto con el sombrero de Woody –dijo ella emocionada. Tom caminó con una traviesa sonrisa y sacó su cámara. –soy vaquera –le guiñó un ojo a Tom y el le sacó la foto. –Mira, también está este con las trenzitas de Jessie.
______ era igual que una niña de cinco años. Estaban en una de las jugueterías mas grandes de Nueva York, y ____ se había sacado fotos con más de la mitad de las cosas de la tienda. Tom la seguía sonriendo divertido.
-¡Mira! –dijo señalando un peluche -¡Es MATE! –gritó emocionada tomando el auto de peluche de la película Cars. -¡Foto con Mate!
-Amor, eres igual que una bebé –dijo él mientras le tomaba la foto –sales hermosa.
-Déjame ser feliz. A cambio de no haber ido jamás a Disneyland, déjame disfrutar aquí. –dijo frunciendo el ceño.
-Iremos a Disneyland juntos ¿está bien? –dijo el mientras rodeaba su cintura con sus brazos.
-¿Promesa? –dijo ella frunciendo el ceño desconfiada.
-Promesa princesa –dijo él tomándole la mano. –iremos antes de tener niños, para disfrutarlo solos, luego los llevaremos.
-¿Niños? ¿Bromeas? –dijo ella sorprendida.
-Claro que no –dijo Tom -¿o acaso planeas dejarme? –dijo frunciendo el ceño.
-Jamás creí que tú quisieras tener bebés –dijo ella divertida mientras tomaba algunos juguetes y recuerdos y se dirigían a la caja.
-Si son tus bebés, claro que sí –dijo él besándole la frente –así tendré la excusa para decirte que quiero intentar tener muchos bebés. Lo intentaremos todas las noches. –dijo Tom pervertidamente. Ella se rio divertida.
-Cerdo –le golpeó el brazo. Pagó las cosas y tomó la mano de Tom.
-¿Dónde quieres ir? –preguntó él –tu conoces mejor la ciudad en todo caso.
-Quiero ir al cine ¿quieres? –el asintió y le robó un beso.
Otra semana había volado. Volver a estar juntos era lo que los había sacado de esa profunda tristeza, es más, se pasaban el día juntos, riéndose y disfrutando de su amor. Además, en la universidad se veían todo el día. Tom estaba en una clase que topaba con ____, así que se sentaban juntos y la clase se hacía más fácil.
-¿Qué película? –preguntó él.
-No lo sé… -dijo ella -¿una súper romántica?
-Ay ____, si tú quieres, aunque me quedaré dormido probablemente –dijo rodando los ojos. ____ lo miró frunciendo el ceño.
-Quizás una de terror, para que me abraces. –dijo ella sonriendo coqueta. Tom sonrió.
-Eso está mejor.
-¡SUEÑA KAULITZ! Veremos… -ella miró la cartelera y Tom dio un respingo. –Ay, no me gusta ninguna de amor de las que hay. –frunció el ceño- Kaulitz, ganaste esta vez. Veremos la dama de negro, solo porque trabaja Radcliffe –dijo mirándolo de reojo.
-Yo te cuidaré para que no te vaya a tragar la pantalla –dijo el de rastas divertido. Ella lo miró con odio. Tom la abrazó entre risas.
Durante la película, ____ se asustaba con cualquier cosa que veía en la pantalla. Tom se reía por lo bajo, pero ella lo abrazaba con fuerza, incluso casi le tiró las palomitas al suelo.
-Tom –dijo ella en reclamo cuando otra imagen la había asustado –dame tu mano. –el muchacho le dio la mano, de lo que luego estaba arrepentido, pues al salir de la película su mano estaba roja por la presión que ejercía la mano de ella cuando algo le asustaba, y por los rasguños y la marca de las uñas de ____.
-¡Eres una salvaje! Mira –dijo mostrándole su mano -¡me atacaste!
-¡Tú me arrastraste a ver la película! –dijo ella frunciendo el ceño.
-_____, eres exagerada, ni siquiera daba tanto miedo y no era muy buena, te asustaste hasta cuando las niñitas se lanzan de la ventana y ni siquiera dio miedo –dijo el rodando los ojos.
-Malo –dijo ella soltándole la mano y caminando adelante. Tom rodó los ojos y fue tras ella. Le agarró la cintura y la jaló hacia él.
-No seas niña ____, si no me dolió tanto –dijo el divertido. Ella no dijo nada. Tom la hizo voltearse, ella no lo miró. –ay pequeña, eres tan infantil –dijo acercándose a ella. _____ volteó el rostro. -¿me das un beso? –ella lo miró arqueando una ceja y negó con la cabeza –uno pequeñito –dijo Tom divertido. Ella negó otra vez ya con una sonrisa -¿qué debo hacer para un beso de la pequeña ____?
-Nada –dijo ella –no te lo mereces.
-¡_____! –reclamó Tom -¡quiero un beso!
-No te lo daré Kaulitz. –dijo ella desafiante. Tom frunció el ceño y se cruzó de brazos. Tom y ella se miraron y terminaron riéndose. Él fue hacia ella, la jaló de su chaqueta hasta su cuerpo y la besó con dulzura. Se separaron y se sonrieron.
-Me lo diste –dijo él sonriendo con ternura. Ella se rio y miró los ojos de su novio. Extrañaba tanto perderse en ese café profundo, esos ojos maravillosos que la habían enamorado tan rápido. -¿Qué tanto me ves pequeña?
-Me encantan tus ojos cariño –dijo ella sonriéndole dulcemente. –podría mirarlos todo el día –ella sonrió, Tom bajó la mirada un segundo y la levantó otra vez.
-Son tuyos –dijo el sonriendo –soy completamente tuyo, obsérvalos cuanto quieras.
-Sí, eres totalmente mío querido Kaulitz. –dijo ella mientras le besaba los labios cortamente –así que todas esas perras que tenías de amigas, deben tenerlo bien grabado en su única pequeña neurona.
-Ellas no importan ahora –dijo él cerca de sus labios. –soy tuyo, puedo gritarlo hasta en la torre Eiffel, porque quiero que todo el mundo lo sepa… -besó sus labios con pasión, dándole todo, demostrándole cuanto la amaba y que era totalmente de ella.
Y aunque no tuviese explicación lógica, todo parecía brillar con ella a su lado.
HOLA!!! AHORITA QUE ESTOY VIENDO CUANTAS ACTUALIZACIONES FALTAN PARA QUE TERMINAN SOLO FALTAN TRES ASI QUE ESTA ES LA ANTEPENULTIMA D: ... NO PUEDE SER ... PERO BUENO SERAN POCAS ACTUALIZACIONES EN LA PAG PERO LAS AGREGARE ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO ... HASTA PRONTO :))
Al fin juntos otra vez! *.*
ResponderEliminarTom tiene que vengarse si o sii..
Siguelaa prontoo :)
Sigueeeeeee
ResponderEliminarsube prontoo *.*
ResponderEliminarSube pronto, esta muy buena, me encanta
ResponderEliminarMe encanto virgi y xfin estuvieron juntos, espero el próximo cap..
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