jueves, 17 de diciembre de 2015

.- fall in love 2º temporada .- 18 19 Final y Epilogo

Capítulo 18
Tom se despertó en medio de la noche con una terrible pesadilla. Limpió las lágrimas que habían salido durante el sueño. Bajó a tomar un poco de agua, eran alrededor de las cuatro de la mañana. Hacía frío, y por eso le extraño ver una silueta frente a su casa. Luego de unas cuantas miradas, reconoció a quien pertenecía la figura. Maldijo por lo bajo. No quería cometer alguna estupidez, pero la oportunidad estaba ahí, frente a él. Rob, la calle solitaria, _____ durmiendo y nadie que pudiera interponerse.
Era ahora o nunca.
Tomó un enorme cuchillo de la cocina, se puso pantalones de deportes y un holgado poleron con capucha. Escondió el arma bajo su ropa, y se puso la capucha para salir. Tomó un respiro y se acercó al hombre.
-A estas horas de la mañana es algo extraño encontrar a alguien decente aquí –bromeó Tom intentando fingir tener un buen ánimo.
-Lo mismo para ti muchacho –murmuró el hombre arqueando las cejas –cualquiera que te viera con esa capucha creería que eres un mafioso –ambos rieron. Tom sonrió tanto como pudo.
-¿Vas de fiesta? –preguntó intentando fingir indiferencia.
-¿Yo, a estas alturas? No, ya no tengo veinte años –dijo riéndose -¿y tú? Lo dudo, creo que pondrías más énfasis en tu aspecto.
-Salí, no podía dormir y necesita aire fresco –dijo Tom como si nada –además, _____ tampoco me dejaba dormir. Habla mucho entre sueños, sobre todo cuando tiene pesadillas –dejó esa bomba en el aire. Pesadillas. Claro, hablaba de las que ella tenía desde lo que ese imbécil le había hecho.
-Oh… -nada más salió de su boca. Tom frunció el ceño.
-No sé, quizás haré que visite otro sicólogo aquí en Alemania. En Nueva York no funcionó demasiado. Digo, con lo de las pesadillas –Rob se tensó. Tom le lanzó una inocente mirada.
-¿Demasiado estrés universitario? –pregunta Rob con toda la inocencia del mundo. Tom suspiró intentando controlarse. Pareciera que el cuchillo le gritara que lo asesinara.
-No sé, no creo que sea eso. Los problemas empezaron antes de que saliera de Alemania. –soltó Tom. Rob sonrió un poco.
-_____ es algo extraña, nunca noté nada en ella –miró a Tom directamente a los ojos.
-Es bastante raro, debido a que ella estaba en la misma casa que tú –entrecerró los ojos intentando intimidarlo –además… creo que le tomaste cierto cariño ¿no Rob?
-Supongo –Tom bufó –es una chica tranquila.
-Ya lo creo. No te dio demasiados problemas. En vez de denunciarte, decidió huir y dejarte el camino libre ¿no?
-No sé de que hablas. ¿Denunciarme?
-No quiero una mentira más. Desde ahora, jugaremos MI juego –Rob rio. –Y las reglas las pongo yo. Ahora dime Rob. ¿Acostumbrabas a fijarte en chicas jóvenes?
-Tom, Tom… si juegas con fuego, puedes quemarte. Creo que tus padres te han enseñado eso. ¿A que sí? –Rob sonrió desafiante. Tom dio un largo suspiro.
-Hazme las cosas fáciles, ¿quieres? –Rob arqueó una ceja. Ni el mismo Tom podía entender como estaba tan tranquilo. –Respóndeme la maldita pregunta.
-Debo admitir que las más jóvenes me ponen –sonrió. Tom bufó –yo me enteré de que a ti te gustan mayores. El diario de la pequeña ______ lo decía claro. –el de rastas sintió un dolor extraño en el pecho. Recordar esa parte de la historia no le era demasiado agradable.
-Dentro de los márgenes legales, claro –dijo Tom. –sin nadie que fuese obligado.
-Espera, no sé que versión de la historia te conto tu noviecita… pero no la obligué a nada. Y bueno, seamos sinceros. Ella disfrutó más que contigo. –Tom sintió que el control comenzaba a salirse de sus propios límites.
-¿Disfrutar? –preguntó molesto -¿Realmente estás tan enfermo? Nadie disfruta las cosas que hace obligado.
-Tu novia no es una santa, Kaulitz –dijo fríamente –le encanta provocar. Pasearse por la casa con ropa interior, olvidándose que yo vivo ahí. Esa ropa que usaba, y la manera en que me hablaba. Ella se lo buscó. 
-Eres un bastardo Rob. –la furia comenzó a apoderarse de Tom, al punto de que su corazón palpitaba con violencia en su pecho, y su mano picaba por tomar ese afilado cuchillo. –te aprovechaste de ella imbécil, le hiciste todo el daño posible, y no terminarás impune. ¿Lo sabes cierto?
-Dudo que alguien les crea. –dijo divertido. –Ha pasado tiempo ¿no?
-Bueno, entonces yo tomaré cartas en el asunto. –dijo Tom. Su mano se acercó al lugar donde ocultaba el arma.
-¿Me golpearás de nuevo? Recuerda que no te salió demasiado bien.
-No. Esta vez, te mataré –susurró Tom con ira.
Sacó el arma del lugar y se abalanzó contra el hombre, quien lanzó un grito. Rob retuvo el brazo de Tom con firmeza, mientras ambos forcejeaban contra el otro. Rob para evitar su muerte segura y Tom para matarlo. Estaba decidido, y enloquecido por hacerlo.
-¡Te voy a matar bastardo! –gritó.
______ se removió, víctima de un mal sueño. Unos gritos que provenían de la calle la despertaron. Abrió los ojos, que le pesaban bastante, y se acercó a abrazar a Tom. Pero solo encontró el espacio vacío. Un presentimiento atacó su pecho. Gritos a estas horas de la mañana, en un barrio tan tranquilo de Alemania. Miró por la ventana que daba a la calle. Dos hombres peleando. Frunció el ceño, no veía claramente si reconocía a alguno de los hombres. Hasta que la voz de uno de ellos heló su corazón.
-Tom… -susurró antes de correr. Tomó el teléfono rápidamente. Sus dedos temblaban. Un pitido, dos pitidos, tres…
-______, ¿sabes que hora es cierto? –la voz de su mejor amiga.
-¿Estás con Isaias? –preguntó con desesperación.
-Sí, ¿sucede algo? –preguntó perezosa.
-¡PÁSAME A CHAY! –gritó. Jess inmediatamente le hizo caso. Le dio el teléfono a su novio, quien frunció el ceño e intentó abrir bien los ojos.
-¿_____?
-TOM ESTÁ CON ESE HOMBRE OTRA VEZ, ESTÁN MATÁNDOSE –gritó sollozando. Isaias entendió de inmediato y dijo.
-Voy para allá.
Desafortunadamente, los padres de Tom no estaban esa noche, pues habían sido invitados a otro evento. ______ se puso un poleron de Tom, si salía no podría hacer mucho, pero quizás podría hacer entrar a Tom en razón.
Mientras tanto Tom seguía forcejeando con Rob. Un manotazo del hombre hizo que el cuchillo saltara fuera del alcance del de rastas. Otro movimiento y Tom estaba bajo sus manos que apretaban su cuello con fuerza.
-¿Querías jugar pequeño? –la voz de un agitado Rob aún seguía mostrando burla -¿A qué quieres jugar Kaulitz? ¿Al superhéroe? No cuidaste a tu noviecita cuando pudiste, ahora la valentía no te servirá de nada.
Tom comenzaba a sentir la falta de aire. Intentó removerse, pero no sucedía nada. La puerta de una casa distrajo a su atacante, entonces logró empujarlo y darle un golpe en la cara. Saltó sobre él y le dio otro puñetazo en la boca. Los labios del hombre comenzaron a sangrar de inmediato. Rob se recuperó rápidamente y golpeó a Tom en donde lo había herido. Su ceja sangró de inmediatamente, el dolor lo cegó. El hombre aprovechó para lanzarse contra él, haciéndolo caer y que su cabeza golpeara con fuerza el pavimento. Estaba seguro que se había cortado la cabeza.
-¿Dónde están tus súper poderes Kaulitz? –le gritó el hombre mientras le daba un puñetazo en el estómago. Tom comenzaba a marearse. Miró a su lado, entonces vio el cuchillo tan cerca de sus dedos… intentó tomarla, la alcanzó con sus dedos sin que Rob se percatara. Entonces, con todas sus fuerzas intentó enterrarle el arma. Pero solo consiguió que el filo del cuchillo le cortara un poco el brazo. El hombre bramó de dolor, pero inmediatamente golpeó al de rastas cerca de las costillas, haciéndolo chillar.
_______ vio espantada toda la escena sin pronunciar palabra alguna.
Y justo en ese momento, sus músculos se congelaron.
Rob tomó el cuchillo, que al cabo de unos segundos estaba alojado en el estómago de Tom. El muchacho gritó de forma desgarradora. 
En ese momento, todo el mundo comenzó a decaer para ella. Rob, como todo el cobarde que siempre fue, corrió, mientras ella se acercó desesperada a su novio.
-Tom… -sollozó ella abrazando a su novio. Se quitó el poleron, y luego la camiseta. Volvió a ponerse el poleron y utilizó la camiseta para detener la sangre –estarás bien amor… -su voz temblaba y sonó poco convincente.
-______ -susurró Tom.
-No hables amor, no hables –ella apretó un poco más la camiseta contra la herida de Tom. El de rastas gimió débilmente. La camiseta rápidamente estaba empapada de sangre. -¡Ayuda! –chilló ella sollozando –alguien…
Dos autos llegaron en el instante, la policía e Isaias. Chay corrió hasta su amigo, seguido de su novia Jess. Ambos dieron un grito ahogado al ver al muchacho desangrándose allí. La policía antes de llamar a una ambulancia, decidieron llevarlo ellos mismos. Resultaba más rápido.
Entre dos policías e Isaias levantaron al muchacho con cuidado, y lo metieron en el asiento trasero, junto a _______, quien mantenía presionada la herida para evitar el sangramiento.
Encendieron la sirena, y partieron velozmente hacia un hospital. Más tarde se encargarían del agresor. ______ sollozaba silenciosamente. Tom intentaba mantener los ojos abiertos, trabajo que comenzaba a serle difícil.
-No te duermas Tom… -susurró ella –no lo hagas Tom… -el de rastas pestañeó débilmente. Sus ojos ambarinos estaban cristalinos, y una silenciosa lágrima resbaló de ellos. _____ mordió sus labios con fuerza. –Saldrás de esta… eres fuerte cariño, todo va a estar bien. Recuerda que iremos a ver los apartamentos, y estaremos juntos… -intentaba charlarle para que no perdiera la conciencia.
-______ -susurró débilmente el chico.
-Estoy aquí amor, no hables… estarás bien.
-Te amo… -susurró Tom.
-Yo también te amo… -dijo ella. El muchacho comenzó a cerrar los ojos –no Tom, no te duermas por favor… -estaban a punto de llegar, pero la desesperación podía con ella –no Tommu, amor, no por favor. –sus lágrimas comenzaron a caer con más rapidez –Tom despierta ¡Tom!
Llegaron al hospital, y uno de los policías, llamó a un paramédico. Trajeron de inmediato una camilla y un respirador artificial. Lo subieron y lo ingresaron, pero antes de eso, _____ se había percatado de que el pulso de su novio había desaparecido.
Capítulo19
Caminaba por una especie de valle. Todo era extremadamente verde. Miró al suelo y vio sus pies descalzos, sintiendo cada roce del césped en su piel. Suspiró y dejó que la brisa la envolviera de pies a cabeza, sacudiendo su cabello, y cosquilleándole cada centímetro de su piel. El sol se imponía en todo su esplendor. Todo lucía tan perfecto, deseaba quedarse para siempre allí. Se sentó en el césped, dejando que su hermoso y delicado vestido reposara con ella. Dirigió su vista al cielo, inspiró el aire puro y se lanzó de espaldas, acostándose y cerrando los ojos. No tenía la menor idea que hacía ahí, pero le gustaba el lugar.
-_______ -una voz muy familiar la sobresaltó. Abrió los ojos aunque no veía demasiado con el sol. Puso su mano cubriendo la fuerte luz del astro. Ojos cafeces ambar y cabello de rastas rubias amarrado en una cola de caballo. Sonrió como una niña pequeña, se puso de pie y se lanzó sobre él. Sus labios se encontraron en ese instante.
-¿Dónde estabas? –preguntó ella riéndose. Tom sonrió pero no respondió -¿y adónde estamos ahora?
El muchacho le regaló otra dulce sonrisa, y la rodeó con sus brazos.
-Quisiera estar aquí para siempre… -susurró ella.
-Debo irme –murmuró él soltándola y levantándose.
-¿Dónde vas Tom? –preguntó desconcertada –Tom… -susurró viéndolo desvanecerse entre la luz solar y el bosque.
Despertó agitada. Miró a su alrededor, estaba en la habitación de Tom. Respiró y sintió el alivio correr por sus venas. Pero de pronto, todo ese alivio se fue al recordar lo que había pasado con Rob y Tom. Se levantó de golpe, pero un mareo la dejó de nuevo en la cama.
-Dios… -susurró. Las náuseas se apoderaron de ella. Se tumbó en la cama y respiró profundamente.
Luego de un rato, logró levantarse y caminó hasta el pasillo. Antes de bajar las escaleras, sintió ruido abajo. Voces.
-Quizás debemos llevarla otra vez al hospital. –la voz de un muchacho. Quizás Georg.
-No sé, el doctor dijo que el shock a veces había durado semanas. Hoy cumplirá dos días así. –esa voz era inconfundible. Su mejor amiga, Jess.
-Además, puede que la mejor opción para ella en este momento sea esta. ¿De qué sirve que esté despierta con todo lo que está pasando? –preguntó Liam. Sí, su voz también le era familiar.
-En algún momento sabrá que Tom… ya saben –musitó Isaias sonando algo molesto.
-¿Tom qué? –ella bajó justo en ese momento exigiéndoles que hablaran. Todos callaron. Solo Jess atinó a pararse e ir a comprobar si su amiga seguía del todo bien –Estoy bien, Jess –dijo fríamente -¿Qué pasa con Tom? ¿Está bien?
-Tom… -todos se miraron cuando Liam quiso hablar. Pero la voz no le salía.
-Tom está en coma, ______ -dijo Isaias finalmente. Todos lo miraron en silencio. _______ sintió el pecho apretado. ¿Realmente era cierto? Sintió que se desvanecía otra vez, pero luchó contra eso. No, necesitaba estar consciente, necesitaba ver a Tom.
Tomó su bolso y corrió. Los chicos se pararon para seguirla, Isaias la detuvo de inmediato.
-No sirve de nada que vayas ______, Tom no tiene visitas en este momento –murmuró Isaias. ______ lo miró directo a los ojos. El color azul de sus ojos estaba acompañado de un color rojo alrededor de ellos. Isaias había estado llorando.
-chay… -susurró -¿qué tan malo es?
Isaias la observó por un momento y tomó una gran bocanada de aire. Miró a ______. La adorable y bonita novia de su amigo. Sus ojos marrones llenos de lágrimas esperaban por la respuesta. Lo peor, es que el no podía darle una respuesta que le devolviera en cierta forma la esperanza. Los pronósticos eran terribles. Era un milagro que hubieran reanimado al muchacho cuando llegó sin signos vitales al hospital, era milagroso que estuviese vivo.
-Tom… está mal _____ -dijo por fin. Sintió otra vez aquel maldito nudo en la garganta. –es un milagro que respire.
______ soltó el brazo de Isaias, y cerró fuertemente los ojos. Su mano fue a su boca, como si quisiera gritar y contener el grito. Miró a Isaias, a quien se le habían cristalizado los ojos. Las cosas no se veían para nada bien.
Finalmente el muchacho se acercó a ella y le ofreció sus brazos. ______ se lanzó sobre su amigo, y lo abrazó, lanzándose a llorar. Isaias la abrazó con fuerza, ambos compartían el dolor. Él, tenía miedo de no volver a ver a su mejor amigo con vida, y ella de no volver a besar a su novio otra vez. Isaias y _____ se habían hecho buenos amigos, pero nunca habían tenido algún contacto más que saludos cordiales. Era la primera vez que lo abrazaba. Realmente se sentía bien, era uno de sus mejores amigos.
-Gracias… -susurró ella –necesitaba eso. –ambos se sonrieron unos segundos. Isaias abrazó a _____ y entraron a la casa de Tom. Quizás era mejor ir al día siguiente y calmar un poco su ánimo.
Llamó a su padre y le contó lo que había sucedido. No pudo evitar sollozar pegada al teléfono mientras le contaba lo que estaba pasando en su vida y la de su novio. Su padre prometió viajar lo más pronto posible. Debía estar con ella. Así que ____ se dispuso a buscar apartamento esos días, por lo menos para alojar a su padre y su hermana.
A la mañana siguiente, se levantó con un ánimo terrible. Las pesadillas no la habían dejado en paz. Se encontró con Simone en la cocina, quien lucía peor aún. Sus ojos estaban hinchados, mezcla de no haber dormido nada y de el llanto, y su aspecto cansado era imposible de ocultar. Estaba también Jenna, la hermana de Tom, quien tomaba un café sin mirar nada más que su taza.
-Buenos días –apenas murmuró _____. No tenían nada de buenos.
-_______ -susurró Jenna. Se levantó y abrazó a su cuñada. _____ sintió que se lanzaría a llorar otra vez, pero no era el momento. -¿Cómo estás?
-Normal –susurró. Jenna asintió, comprendiendo enseguida. -¿y tú?
-Normal –musitó. Ambas sonrieron. _____ fue y le dio un cálido abrazo a Simone. La mujer sonrió, aunque la felicidad no llegó a sus ojos. _____ intentó sonreír también.
-¿Y a qué hora llegaron? –preguntó ______.
-Hace media hora –dijo Jenna. –No podía venir sin saber nada de Tom.
-¿Y qué ha sucedido? –preguntó _______.
-Nada, todo sigue igual. –musitó la muchacha. –bueno, según el médico, existen algunos estímulos a los que responde, por lo que no es un coma del peor grado. Es posible que despierte, aunque el riesgo de muerte sigue ahí –lo último fue solo un susurro –además… dijo que por el golpe en la cabeza que se dio contra el cemento, se había producido un traumatismo, que estaba entre el nivel moderado y grave. Solo un 6% aproximadamente de los pacientes que tienen un TEC grave se recuperan –Simone había salido de la cocina, no quería seguir escuchando. –y hay posibilidades altas de secuelas.
______ asintió. Todo parecía volver a darle vueltas. La culpa se la comía desde dentro hacia afuera. No podía creer que Tom estuviera luchando contra la muerte por lo que había sucedido, por ella.
Ese día lo dedicó completamente a la búsqueda de un apartamento. El ánimo no la acompañaba, y todo parecía desagradarle. Finalmente, le llamó la atención uno que estaba en el cuarto piso cerca del centro de Alemania.
El trato estaba hecho. Ese era su apartamento.
Volvió a casa de Tom. Jenna se había ido al hospital otra vez. Simone estaba durmiendo, así que lo mejor era por fin ir a ver a Tom. Tomó las llaves del auto de Tom, y manejó hasta el lugar. Llegó a la recepción y consultó por el nombre de su novio.
-Cuarto piso –dijo la mujer. Ella asintió y fue hasta allí. En la sala de espera, estaba Jenna charlando con Georg e Isaias. _____ los saludó.
-Aún quedan unos minutos de visita _____, ve enseguida. Ese pasillo –indicó. –dile al gorila que cuida que eres su prometida.
La muchacha caminó y le dijo al guardia que era la prometida de Tom Kaulitz. Le indicó la habitación y ella se internó por el vacío y frío pasillo. Una sensación extraña le recorrió el cuerpo. Miró el número de la habitación y entró, tomando una gran bocanada de aire.
Creyó haberse equivocado de habitación. Pero miró unos segundos a la persona que estaba rodeada de tubos y máquinas, y efectivamente era su novio. Pitidos y ruidos constantes de las máquinas llenaban el ambiente. En la boca de su novio, habían dos tubos largos que conectaban a otra máquina, además de todos los cables de su brazo y su pecho. Su cabeza estaba vendada. La manta le llegaba hasta el abdomen, donde podía ver otra venda que probablemente era la que cubría la herida del cuchillo. Un chillido se escapó de sus labios al ver a Tom. Se acercó con temor a él. Su rostro tenía muchos cortes, más de los que recordaba de la noche en que todo pasó.
-Tom… -susurró. No pudo evitar llorar. ¡Todo era su culpa! Si Tom… si el llegaba a morir, ella no se lo perdonaría jamás. Probablemente se suicidaría o algo así. No podría vivir con el remordimiento. Acarició los dedos del muchacho con suavidad. Los latidos del corazón del de rastas eran registrados por una máquina que hacía un horrible pitido. –no puedo creer lo que te hice…
Miró otra vez su rostro. Moratones a lo largo de su piel. No, no se lo perdonaría.
Salió corriendo del lugar. Sintió la voz de chay y Georg llamarla, pero corrió.
Era peor de lo que esperaba. Nunca creyó que ese golpe en la cabeza fuese tan grave. Más que la propia herida. Si Tom vivía, podría tener secuelas. Eso significaba… quizás perderlo en otro sentido. Nadie sabía. Era un pronóstico complicado.
Estacionó el auto en frente de la casa de Tom y se echó a llorar, apoyándose en el volante. El dolor desgarrador del pecho comenzaba a expandirse. Su pecho se agitaba al intentar respirar después de cada sollozo.
-¿Por qué? –susurró. –Tom… No quiero que se muera –hablaba consigo misma en voz alta -¡No puede irse! ¡No puede dejarme sola! –apoyó la cara en el volante, dejando que las lágrimas humedecieran su rostro. Sus manos temblaban. No podía concebir que después de todo, tuviese que seguir sufriendo. Salió del auto y entró corriendo a la habitación de Tom. Sacó una camiseta de su armario y se abrazó a ella. Olía a él. Respiro su aroma, mientras la mojaba con sus lágrimas. Se sentó en el suelo a llorar. ¡Era tan injusto! Quería a Tom, lo necesitaba.
Cerró los ojos. Casi podía sentirlo allí, como siempre. Abrazados en su cama, charlando tonterías. Apoyó su mejilla contra la camiseta.
Tom podía salir de esta, podía. Eso era lo único que podía creer. Lo único que necesitaba creerse.
Se lanzó a la cama y se quedó profundamente dormida. La camiseta permaneció junto a ella todo el tiempo. No, no era hora de un adiós. No podía ser hora del adiós.
Abrió los ojos y se encontró con la mirada de Jenna.
-¿Quieres que te traiga desayuno? –preguntó la muchacha. _____ negó –debes comer algo cariño…
-No tengo hambre… -susurró ella. Cerró los ojos y las lágrimas otra vez corrieron por su rostro. Jenna se acercó y le dio un abrazo. La muchacha sollozó como una niña pequeña.
-Lo sé cariño, también me siento así –susurró Jenna –pero él saldrá de esta, lo hará. Mi hermano es más fuerte de lo que parece.
-Es mi culpa –sollozó fuertemente –yo tengo la culpa de esto.
-¡No! Claro que no _____, fue ese bastardo. La policía ya lo tiene -_____ sintió una pizca de alivio. Pero aún asi, Jenna no sabía toda la historia.
-Pero lo hizo por mí… -susurró ella. Jenna frunció el ceño –Tom quería matarlo.
-Aún no entiendo ¿por qué? –los ojos ambarinos de la chica la miraron profundamente. _____ suspiró.
-Él… -recordar eso le partía más el corazón –ese hombre abusó de mí. –Jenna abrió los ojos de par en par. Primero intentó digerir la información, para luego abrazarla con fuerza.
-¿Le dijiste eso a la policía? –ella negó –ahora iremos allá y lo haremos. Se pudrirá en la cárcel.
Jenna la llevó hasta la policía junto con su madre. Simone se enteró de toda la historia. No dijo nada, pero su rostro denotaba lo mucho que repudiaba a ese hombre.
La declaración tardó un par de horas. Quedó hecha la denuncia. Lo que probablemente agravaría la infracción.
Fueron al hospital, pero nada parecía cambiar. El pasar de los días era igual, aunque los doctores decían que las cosas mejoraban un poco, Tom seguía en coma. Eso comenzaba a desanimar a todos.
El padre de _____ llegó un par de días después. Su hermana estuvo con ella, intentó hacerla comer, pero solo consiguió que tomara un sorbo de café.
Días después, su madre fue a visitarla. Ella la mandó al demonio, sin escuchar los ruegos de perdón que ella casi gritó en la calle. Quizás era muy tarde para pedir perdón.
Algunos días se la pasaba en su cama, mirando el techo. Nicole, su hermana intentaba distraerla. Pero claramente nada funcionaba. Comenzó a perder peso rápidamente. No comía casi nada, y se la pasaba durmiendo, ya casi ni iba al hospital, todo seguía igual.
Un Martes por la mañana, recibió una llamada de Jenna.
-¡_______! –sonaba desesperada –ha habido un cambio.
Esa palabra bastó para que en menos de veinte minutos estuviera allí. Al parecer Tom había respondido a más estímulos. Pero no se le permitían visitas.
Una pizca de esperanza. Era todo lo que necesitaba. El brillo en sus ojos volvió lentamente. Visitaba a Tom a diario, estaba cinco minutos nada más, pero todo valía. El rostro del muchacho lucía mejor, las heridas desaparecían poco a poco.
El 21 de Marzo, el día de la entrada a la primavera, _____ visitó a su novio, quien tenía visitas más largas. Los chicos no estaban, pues se habían tomado un día para ellos, luego de que durante casi dos meses estuviesen día a día con Tom. La herida de Tom estaba casi cien por ciento curada, su costilla rota estaba a medio camino. Solo quedaba que su cerebro se recuperara, aunque las probabilidades seguían siendo bajas. A pesar de eso, ya no salían tubos de su boca, solo permanecía con un respirador de mascarilla.
-Amor, he terminado de decorar nuestro apartamento –susurró ella mientras se sentaba en un banquito junto a él. Le tomó la mano con cuidado –creo que te gustará. Además, la vista en la noche desde nuestro dormitorio es hermosa… -se quedó callada unos minutos. –¿Sabes quien fue a visitarme otra vez? Mamá… bueno, esta vez le di 5 minutos. ¿Puedes creer que se arrodilló a pedirme perdón? –Se rio irónicamente –bueno, ahora que su bastardo de ex novio está siendo enjuiciado por violación e intento de homicidio se da cuenta de lo que sucedió. –silencio otra vez. Miró a Tom. Sus rastas ahora estaban cerca de sus ojos, aunque una parte de su cabello estaba bastante corta. El lugar del golpe. –dios, deberías volver pronto a casa. Sé que tu mamá te llevara con ella hasta que estés bien, pero no puedo esperar a que estemos juntos. Además Jenna se encargó de comprarte una Xbox para nuestro apartamento. Dijo que probablemente estarías muy feliz. Además, tu colección de discos está con nosotros. Sé que te hará inmensamente feliz. –Le tomó la mano otra vez. –Te amo mi amor… vuelve pronto ¿quieres? –cerró los ojos. Todo había cambiado un poco, ella dejó de culparse, intentó ser positiva aunque los médicos no daban tan buenas expectativas luego de seis meses de coma. Suspiró, aún así creía en que todo estaría bien. Pasaran diez años, seguiría creyéndolo.
Entonces, su mano recibió un leve apretón. Su corazón palpitó con tanta fuerza que parecía doler. Su sangre corrió rápido. La emoción parecía querer hacerla desmayar.
-¿Tom? –preguntó. Recibió otro apretón en respuesta. -¡TOM! DIOS MÍO.
Comenzó a llamar desesperadamente a los médicos. Llegaron corriendo, y antes de que la echaran de la sala, captó un destello café ambar. Aquel que tanto había extrañado.
Los ojos que la habían enloquecido.
Capítulo 20 Capitulo final 
Sus manos temblaban, mientras esperaba en la fría sala blanca. Su pie se movía insistentemente en el suelo, miraba a cada momento hacía aquel pasillo. Simone y Jenna estaban en camino. Los doctores aún no salían a decirle nada, llevaban casi una hora con Tom. Suspiró frustrada. Apenas Tom había abierto los ojos la habían sacado, solo consiguió mirarlo un par de segundos, lo que bastó para que todo volviera a tener sentido rápidamente.
Simone y Jenna llegaron y comenzaron a hostigarla con preguntas. Solo les dijo que había estado hablándole como siempre, y que el había presionado su mano, luego de eso lo hizo otra vez y abrió los ojos. Ellas asintieron y se sentaron a esperar. No querían avisar a nadie más, quizás era un reflejo y nada importante.
Luego de unos momentos, salió el neurólogo que atendía a Tom.
-Hola –las saludó cariñosamente. Ya las conocía. –Bueno, iré directo al grano. –las tres sonrieron como pudieron, la ansiedad se las estaba comiendo. –Tom despertó. No podemos decir con certeza el grado de daño aún, recién lo hemos enviado a unas pruebas. Demorará un poco, pero apenas estén realizadas, podrán pasar a verlo. Al parecer no existe pérdida de memoria, pues estuvo preguntando porqué habían sacado a _____ de ahí. -_____ sintió su corazón hincharse de alegría. Tom había preguntado por ella, la recordaba. Se mordió los labios con fuerza para no llorar –lo que hemos analizado superficialmente es que le cuesta bastante hablar. Es por el trauma, pero probablemente no es permanente. Y en cuanto a otras cosas, las analizaremos con calma. –sonrió paternalmente. –Creo que son buenas noticias, es mejor de lo que siempre esperé.
La madre de Tom no pudo evitar abrazar al médico. Estaba llorando de la alegría. Jenna miró a _____ y se sonrieron.
Más tarde fueron a la cafetería. Necesitaban un respiro antes de ver a Tom. Habían dicho que las visitas serían de uno, y cortas. ______ quiso ir al último. Así que una hora más tarde, el médico salió para informarles que podían comenzar a entrar.
Simone fue la primera. Eran algo así como diez minutos por cada una. Jenna y _____ mientras tanto no hablaban mucho. La emoción las mantenía mudas. El hombre que amaban, cada una de manera tan diferente, pero aún así tan incondicional, estaba a tan poco de ellas. Jenna esperaba ver a su hermanito, lo extrañaba, había llorado tantas veces por temor a perderlo, y ahora podría verlo recuperándose. Por fin las cosas lucían mejor para la familia.
_______ miraba al suelo, los nervios la consumían. Entonces Simone apareció llena de lágrimas. Abrazó a Jenna con fuerza y la dejó ir a ver a su hermano. Simone no quiso contarle nada a ______, ella debía comprobarlo por si sola.
Los minutos eran eternos. Casi contaba los segundos para verlo. La emoción que sentía podía hacerla correr, pero debía controlarse, ser cautelosa. Tom recién había despertado y no había que abrumarlo.
Tomó entre sus dedos el collar que Tom le había regalado en el Empire State. Recordó el significado.
Te levantaré cuando estés cayendo. Por todas estas cosas que he hecho, creo que te amo mejor ahora.
Cerró los ojos y sonrió. En ese momento, Jenna salió sonriendo.
Sus piernas casi no respondían. Las miró sonreír. Caminó casi con miedo a caer, y con ansias también. Un cosquilleo recorría su cuerpo. Mariposas en su estómago aumentaban sus nervios. Parecía que el pasillo no terminaba nunca. Llegó a la puerta y la abrió con cuidado. Levantó la mirada y los ojos cafeces ambar de Tom se clavaron en los de ella.
Largos segundos, mantuvieron la mirada. Una sonrisa se dibujó en el rostro de _____, Tom se rio también. ______ tuvo que recordarse a sí misma que estaba débil y no podía lanzarse contra él. Pero casi no podía controlar lo que sentía. Comenzó a llorar y fue hasta él. Lo abrazó con cuidado, él soltó un sollozo mientras hundía su cara en el cabello de la muchacha. Entonces se miraron y sus labios se juntaron. Entre sollozos y risas, consiguieron besarse. No podían definir lo que sentían. Era una muestra pura y clara de cuanto se amaban. ______ cerró los ojos mientras sentía los labios de Tom en su mejilla, su frente y su nariz, para luego bajar otra vez a sus labios. Las palabras sobraban. Tenían tanto que decir, pero el silencio lo completaba todo. Sus besos y caricias eran todo lo que necesitaban en ese momento.
Amor. Eso era. Estaban totalmente atrapados el uno por el otro, _____ apoyó la cabeza con cuidado en el pecho de Tom, sin aplastarlo. Tom lloraba en silencio. Quizás no había parecido eterno para él, pues estaba en un profundo sueño, pero en algún momento sintió que se iba a morir, y que no sería capaz de verla sonreír otra vez. Y eso lo había destruido. La amaba tanto, tanto que dolía, pero era un dolor delicioso. Lo hacía sentir tan bien, era algo tan misterioso todo lo que ella causaba en él. Necesitaba que ese momento durase para siempre. 
_________ se conformaba con oír el latido del corazón de Tom. Solo eso bastaba. Su acompasada respiración y su armonioso latido. Era música para ella. Luego de unos minutos se miraron otra vez.
-Hey… -susurró ella mientras le limpiaba las lágrimas a Tom.
-Hey… -la voz de Tom apenas salió.______ tomó su rostro y le dio un besito.
-Te extrañé ¿sabes? –él asintió, ella le dio otro beso.
-Yo… también a… ti –era cierto, le costaba bastante hablar. Ella sonrió cálidamente. Otra vez las lágrimas caían por su rostro. –no llores… -susurró él.
-Es alegría. Es el hecho de verte otra vez mirarme. –susurró ella. Exactamente era eso. La sensación de mirar sus ojos ambar y saber que todo estaba bien, que nada había cambiado, que él la miraba con ternura como siempre. Era como volver a casa después de años de ausencia. El hecho de que él estuviera bien, de creer en un futuro. Juntos, como debía ser.
La sacaron por un rato, habían más personas que deseaban ver a Tom. Antes de irse, le dio un suave beso en los labios.
-Te amo cariño… -susurró ella, él asintió dándole a entender que él también la amaba. Sonrió y salió de la habitación. No dejaba de sonreír. Por fin las cosas parecían ir bien.
Dos semanas después, le dieron el alta a Tom. Aunque habían cientos de precauciones que tomar. Primero, como comenzaba la primavera, había sol. Debían proteger su vista de él. Le pusieron unos lentes bastantes oscuros. _____ le dio un piropo diciendo que lucía extremadamente guapo. Tom se rio divertido.
No debía agacharse, así que _____ y Jenna lo ayudaron a vestirse. _______ se ofreció a ponerle la ropa interior antes de que Jenna hiciera algo.
-Debo asumir que no es algo que no hayas visto _____ -comentó Jenna. Tom rio divertido, las mejillas de _____ se volvieron de un tono carmesí intenso. –No puedo creer que estén haciendo cosas de grandes. Hermano ¿mamá sabe de eso? –bromeó Jenna.
-No hay que decirle nada… -dijo Tom –o le diré que también tu haces cosas de grandes.
-Soy más grande que tú –le guiñó un ojo –bueno, no diré nada. Aunque claramente espero no tener sobrinos aún.
Tom le lanzó una divertida mirada a ______, quien reía sonrojada. Luego de eso, ______ le puso un pantalón de buzo, para que se sintiera cómodo. Jenna le puso una polera, y sobre eso un poleron con capucha. ______ le puso las zapatillas. Llamaron al médico, quien lo ayudó a ponerse de pie. A Tom le costaba caminar aún. Su coordinación no estaba en el mejor momento, por eso le llevaron una silla de ruedas. Tom se había negado, pero era obligatorio. _____ le dio un besito para animarlo, y le puso la capucha. Se ajustó los lentes de sol, y lo llevaron. Sus padres, y Gordon esperaban afuera. Lo saludaron cariñosamente. Se despidieron de las enfermeras y doctores que se habían portado excelente con ellos. Las únicas quejas eran que Tom era un niño mimado aún. _____ rio a carcajadas al escuchar eso, y prometió burlarse siempre de Tom.
Llegaron al auto y ayudaron a Tom a levantarse. Lo sentaron en el asiento delantero, y manejó su madre. Atrás iban Gordon y_____. Jenna se fue con su padre en otro auto.
Apenas llegaron a casa, Gordon y _____ ayudaron a Tom a bajar. Caminaron lento hasta la casa, e inmediatamente subieron con él a su habitación, pues el reposo absoluto era otra condición de la recuperación.
-Es genial estar en casa –murmuró Tom. Le acomodaron las almohadas y lo ayudaron a recostarse. _____ dulcemente le quitó el poleron y lo ayudó a acostarse con suavidad. Se quitó los lentes. La pieza tenía poca luz pues le podía ser molesto aún.
-¿Quieres algo? –preguntó ella con dulzura. Tom negó.
-O quizás sí –dijo sonriendo.
-¿Qué quieres? –preguntó ella.
-Que tú me cuides –dijo él con una sonrisa. ______ sonrió también y le dio un suave beso.
-Debes dormir ahora. Te traeré agua y tomarás las pastillas.
Tom al cabo de media hora, estaba profundamente dormido.
Aún así, había algo pendiente en sus vidas. Algo que ahora a ambos les traía pesadillas por las noches. Algo que los había separado muchas veces.

Harry luchaba contra el nudo de la corbata. Bufó, no quedaba demasiado bien.
-maldita cosa –murmuró. _____ arqueó una ceja y se acercó a él. La arregló con cuidado. Quedó perfecta. -¿Debes ser buena en todo? –preguntó él dándole un sonoro beso en la mejilla. Ella sonrió divertida.
-Lo siento, es un talento natural –le guiñó un ojo y se puso sus zapatos de tacón, llegándole a Tom cerca de la nariz. –Puedo besarte sin tener que ponerme de puntitas –bromeó. Tom se acercó y la rodeó por la cintura, dándole un besito en la nariz.
-Estás hermosa. –dijo él en su oído.
-Gracias. –dijo ella –métete la camisa dentro del pantalón, por favor –Tom rodó los ojos y le hizo caso. –bien hecho.
-Ven acá, quiero decirte algo. –dijo él tomándole la mano. Ella se puso seria. Tom la miró endureciendo la expresión. –pase lo que pase, nos tenemos el uno al otro… todo irá bien. Ahora estamos juntos… y eso basta. –ella asintió. –y… quiero darte las gracias, por todo lo que hiciste por mí durante estos últimos meses… desde soportar la tensión de la situación, hasta ayudarme a comer en el hospital cuando apenas podía moverme… solo quiero decirte que, debo darte las gracias, porque desde que te conozco me has enseñado tantas cosas que sin ti no habría aprendido -_______ lo miró con ganas de llorar –desde enseñarme a que existían cremas para peinar mi cabello –ambos rieron –pasando por enseñarme esas valiosas cremas para los granos –ambos rieron otra vez-hasta enseñarme que las apariencias engañan, que no hay que juzgar un libro por su portada… -Tom sonrió –enseñarme a ser fuerte en situaciones difíciles –dijo refiriéndose al divorcio de sus padres –o que tampoco es malo ser débil… me enseñaste a levantarme luego de caer, y que las personas que te aman te harán enfadar con consejos que alguna vez consideres estúpidos… pero que resultan ser totalmente sabios. Me enseñaste que el amor estaba muy cerca. Me enseñaste que el sexo no es lo mismo que hacer el amor, y lo más importante, me enseñaste como amar. –susurró él mientras sus ojos se cristalizaban. –te amo y gracias por estar aquí, ahora. Gracias por no abandonarme. Y gracias por haber corrido tras de mí ese día en la secundaria, luego de pelear con Bill y haberme dado la oportunidad de decirte que te amaba con toda mi vida. -______ sonrió y no pudo evitar llorar. Se abrazaron con fuerza y luego se dieron un cálido y dulce beso. –ahora cerraremos una etapa horrible, pero… estará cerrada y enterrada. Cuando ese bastardo esté en la cárcel.
-Te amo tanto –dijo ella sollozando –gracias Tom por todo, demostraste que serías capaz de dar la vida por mí… -susurró ella –y yo también la daría por ti. Daría todo por ti. Y ahora… luego de esto, viviremos juntos y tendremos nuestro “felices por siempre”, quizás no tan literal, pero contigo, estando juntos, será nuestro felices pese a todo.
Se besaron una vez más, y bajaron para asistir al juicio.
Cuando llegó el momento de las declaraciones, y entraron, mirándole la cara al bastardo que tanto daño les había hecho, ambos se miraron y se dieron aliento. Tom declaró claramente como ocurrieron las cosas, pese a que el había provocado la pelea, y había traído el cuchillo, claramente luego recibió más golpes de los que hubiesen sido en caso de ser defensa propia. Luego le tocó a ______. No pudo evitar sentir miedo. Pero cuando declaró cada uno de los abusos cometidos por ese hombre, en su propia casa. Cuando declaró acerca de la amenaza contra ella y su novio, no pudo evitar llorar un poco. Mostró cicatrices que él le infirió golpeándola. El fiscal consiguió muchas pruebas incriminatorias.
-El veredicto final ha sido decidido. –la jueza comenzó a hablar, dio el nombre del acusado, las denuncias. Hasta se enteraron que tenía denuncias por violencia y abusos sexuales en otros estados. –el acusado es declarado culpable por los cargos de abusos sexuales, violación, uso excesivo de violencia, intento de homicidio reiterado. La pena es de setenta años y un día.
______ y Tom se miraron y no pudieron evitar abrazarse y llorar. Todo había terminado. Por fin, serían felices. Por fin las cosas podían volver a ser normales entre ellos.
Una semana después, mientras Tom seguía con esa venda en los ojos, ya comenzaba a aburrirse
-Quiero ver. –musitó.
-Ya, un segundo –dijo ella.
Movimientos de puertas, cajas o alguna estupidez.
-Me aburriré y me sacaré esta cosa –murmuró Tom, hasta que sintió unas delgadas y gentiles manos quitarle la venda de los ojos.
-Mira –susurró. Embobado, observó todo a su alrededor. Era perfecto, bien decorado, y muy propio de ambos. Miró a ____ emocionado igual que un niño pequeño. Recorrió la casa, casi saltando por el lugar. Todo parecía perfecto.
-¡ME ENCANTA! –gritó el de rastas –es hermoso, todo perfecto. –se acercó a su novia sonriendo y la tomó en sus brazos. -¡TE AMO!
Se besaron con pasión y amor, la mezcla perfecta que siempre habían poseído sus besos. Tom sonrió.
-Y ahora inauguraremos la habitación –susurró empujándola con suavidad dentro. No se molestó en cerrar la puerta, estaban totalmente solos. Se besaban como si el mundo se acabara. Tom se quitó la polera, y volvió a buscar sus labios. _____ deslizó sus manos por su cuerpo, mientras se sentaba sobre él. Tom tocó con cuidado sus muslos, recorriendo cada centímetro de su piel. _____ se separó con delicadeza, miró su cuerpo y vio la cicatriz donde el cuchillo había entrado en el cuerpo de Tom. Su dedo pasó con delicadeza por allí. Lo miró a los ojos, mientras el acariciaba las cicatrices de aquellos cortes de sus muslos.
-Todo quedó atrás, son solo cicatrices que no volverán a abrir –susurró él acercándose a ella. Le dio un abrazo cálido. –te amo, ahora y siempre.
-Yo también te amo –dijo ella sonriendo, mientras se quitaba la blusa.
Así, siendo uno otra vez, dejaron que esas cicatrices se borraran de sus vidas. Ahora solo importaban ellos. Porque las cicatrices quizás puedan abrirse otra vez, pero ahora tenían al otro que podía curarlas.
Y de una vez por todas, dieron vuelta la página.

FIN~
Epílogo.
Se miró al espejo una vez más, comprobando que lucía bien. El vestido parecía ajustarse perfectamente a ella. Retocó una vez más el labial, y bajó las escaleras.
Subió al auto que la conduciría a la iglesia. Estaba algo nerviosa, aunque realmente era tonto estarlo.
Habían pasado dos años desde que Tom había recuperado la conciencia. Desde entonces, todo parecía ir bien. Eran felices, a pesar de sus peleas, como las de toda pareja, todo era hermoso para ambos. Amaban la vida como estaba yendo en este momento, así que no tenía nada de lo que quejarse.
Miró la iglesia al bajarse del auto, y entró llevando esos enormes tacones. De pronto, encontró la mirada que la hizo sentir en casa. Los ojos ambar de Tom recorrieron su cuerpo de arriba hacia abajo.
Se acercó a él, y le dio un besito.
-Te demoraste demasiado, agradece que la novia aún no llega –dijo burlón. Miró a su novio, lucía apuesto con su traje formal. Y llevaba una corbata lila combinando con su vestido. Él la abrazó por la cintura, acercándola a ella.
-¿Puedo ir a saludarlo? –Tom asintió, le tomó la mano y caminó hacia donde estaba el altar. Un muchacho conversaba con otro, estaban de espaldas.
-¿Nervioso? –preguntó ella saludando a su amigo. Isaias volteó y se rio bastante tenso. ______ lo miró, su esmoquin lo hacía lucir aún más apuesto. Sus ojos azules hoy parecían más hermosos y llenos de vida. Isaias asintió ante la pregunta.
-No tienes idea cuan nervioso estoy –murmuró.
-Relájate, espantarás a Jess –bromeó Tom. Isaias lo fulminó con la mirada. Su amigo parecía demasiado tenso, y sus bromas no hacían más que ponerlo de los nervios.
-Creo que ha llegado la novia –dijo alguien cercano. La cara de Isaias solo mostró un terror tremendo. Tom y _____ se ubicaron a los lados correspondientes de los padrinos. La música sonó clásicamente, y todos se callaron y ordenaron de pie para esperar a la novia, que venía acompañada de su padre. Al aparecer, todos murmuraron. Se veía resplandeciente, espectacular y extremadamente feliz. Isaias pareció relajarse al mirar lo hermosa que estaba Jess. Sus ojos brillaron al verla. Sonreía, casi como diciéndole con la mirada luces perfecta.
Tom y _______ se miraron para sonreírse. El padre entregó a la novia, y se pusieron frente al sacerdote. Escucharon sus palabras, mientras se lanzaban miradas. Isaias y Jess estaban en otro mundo, maravillados por su día especial. ______ sonrió viendo lo enamorados que se veían.
Isaias dijo sus votos, mientras miraba a Jess como si mirara el tesoro más preciado en todo el mundo. Su mano temblorosa ponía el anillo en los largos dedos de la muchacha. Luego fue el turno de ella, mientras ponía la argolla en el dedo de Isaias, lo miraba a los ojos diciendo los votos.
-Los declaro, marido y mujer –dijo finalmente el sacerdote –Puede besar a la novia –le guiñó un ojo a Isaias. El sonrió, miró a Jess y se acercó, tomándole el rostro. Se besaron lentamente, para luego recibir el aplauso general.
La recepción era justo luego de la fiesta en un lugar vecino donde todos disfrutarían de una genial fiesta. La novia fue a cambiarse de ropa para presentarse. Las felicitaciones les llovían. Jess llegó con un vestido color crema ajustado, hasta un poco más arriba de la rodilla, que aún seguía pareciendo como el vestido de novia, solo que más cómodo. Bebieron, rieron, se tomaron fotos y bailaron. Todo salía a la perfección.
Jess llamó a las chicas solteras para la hora de atrapar el ramo. _____ fue por insistencia de Tom, quien miraba divertido la escena junto a Isaias.
-Uno, dos… -Jess de espaldas a las chicas se preparó –tres.
El ramo voló. _______ comenzó a reír frenéticamente hasta darse cuenta que ella era la que lo había atrapado. Levantó la mirada, y se encontró con los ojos cafeces ambar de Tom, quien la miraba con una traviesa sonrisa.
-Tendré que dejar el vestido a mano, al parecer pronto habrá otra boda –murmuró la novia de Gustav. Todos rieron.
_____ se acercó a Tom y le dio un beso.
-No creí que tendríamos que casarnos tan luego –bromeó. _____ rio divertida.
La noche llegó y la música convirtió el centro del lugar en una pista de baile. La música lenta se apoderó del lugar, los novios fueron los primeros en salir, seguidos de algunas otras parejas.
-Hey, ven acá –la mano de su novio se entrelazó a la suya. La acercó a él y la tomó por la cintura. La acercó a su cuerpo, mientras ella pasaba sus manos por su cuello. –te ves tan hermosa que quizás pronto tenga que sacarte de aquí para tenerte para mi solito –susurró cerca de su oído.
-Digo lo mismo –dijo ella sonriendo. Apoyó su cabeza en el pecho de Tom, mientras se mecían ante la música.
De pronto una canción conocida sonó. Flightless bird.
-Oh dios mio –susurró ella -¿recuerdas esto?
-La graduación –dijo él –como olvidarla. –tomó la mano de su novia y la entrelazó con la de él. Bailaron, llenándose de recuerdos hermosos, recordando como lucían hace casi cuatro años, probablemente tan enamorados como ahora, solo que recién aprendiendo a manejarlo, aprendiendo a amarse por primera vez, comprometiéndose por primera vez el uno con el otro, y sin saberlo y por accidente, quizás comprometiéndose para siempre.
Have I found you
Flightless bird, jealous,
weeping or lost you,
american mouth
Big pill looming
Tom canto en su oído la canción, mientras sentía el suave perfume que tanto le gustaba de la muchacha. La miró a los ojos por unos segundos, encontró aquel pasadizo a su mente, como si estuviese grabado un te amo en sus pupilas. Esos ojos que tanto amaba, los que veía cada día al despertar, que lo enamoraban hasta caer a sus pies. Besó su frente mientras seguían meciéndose al compás de la música. Buscó sus labios, se dieron un corto beso. ______ miró otra vez el destello cafe de los ojos del chico que amaba, aquel destello que un día hace dos años, la había llenado de ilusión después del dolor. El destello que indicaba que todo estaría bien, que indicaba que estaban juntos, que el estaba ahí y que no era capaz de dejarla. Se abrazaron más aún, no habiendo distancia alguna entre ellos. Cerraron los ojos, sintiendo, recordando. Caricias, risas, palabras, amor. Todo eso se les venía a la mente.
-Te amo princesa… -susurró él. –quisiera estar para siempre contigo.
-Estaremos siempre juntos. –dijo ella mirándolo fijamente. Una corriente eléctrica recorría su cuerpo cada vez que sus miradas chocaban de esa forma intensa.
-Ven acá –le tomó la mano y salieron. Fuera la luna estaba en todo su esplendor. Le tomó las manos –en las buenas y en las malas, en la salud, y en la enfermedad… -susurró. Se miraron, sabían que era así. –en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte nos separe. –se arrodilló frente a ella, sacando una cajita pequeña. ______ no podía creerlo. Lo miró sorprendida -¿aceptas casarte conmigo? –preguntó mostrándole el pequeño anillo de compromiso.
______ sintió algo tan extraño y único, solo supo que asintió rápidamente y sintió un beso en sus labios de parte de Tom. El le colocó el anillo suavemente. Se abrazaron con fuerza.
Desde una estupida pelea de secundaria, pasando por un fallido baile de primavera, además de la maravillosa graduación, su primera vez, las risas y llantos, Nueva York, el Empire State, el cumpleaños de Tom, su recuperación, el apartamento juntos, y tantas cosas que habían sucedido, ahora sabía que habían valido la pena. Porque a pesar del sufrimiento, y las injusticias, siempre hubo alguien que estuvo apoyándola, siempre estuvo ese amor ayudándola a no caer. Porque siempre estuvieron el uno con el otro, dispuestos a aprender a amarse una vez más.
Porque después de todo, su pequeña casita de lego, llena de amor, jamás tuvo que ser derrumbada.
Y porque ahora, sabía que agradecía a Dios, el día que Tom la ayudó a pararse luego de caerse en bicicleta hace tantos años.




HOLA!! BUENO ESTE ES EL FINAL DE LA HISTORIA ... GRACIAS POR LEERLA ... MAÑANA AGREGO LA NUEVA ... YA SABEN 3 O MAS ... HASTA PRONTO Y GRACIAS :))

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