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Capítulo 10
____ sentía como le temblaban las manos al caminar más hacia el final del pasillo. No sabía porque, pero tenía el maldito presentimiento de que algo malo sucedería. Caminaba con paso inseguro, mientras miraba hacia todos lados, esperando que Tom apareciera de la nada para sentirse más segura, pero no aparecía y eso la ponía más nerviosa. El pasillo estaba terminando, mientras ella sudaba frío y temblaba. Sacó su celular, pero no existía señal. No podía llamar a Tom. Puso un paso fuera del lugar, y miró hacia todos lados alerta. Suspiró un poco más aliviada al no ver a nadie, así que comenzó a relajarse cuando una voz masculina, aquella que tanto temía estaba justo detrás de ella.
-¿Intentabas escapar? –la voz de él, de su padrastro, del hombre que más odiaba en este mundo le congeló el cuerpo. Tom, Tom, Tom te amo. Sentía que iba a morir en cualquier momento. Entonces poco a poco para encontrarse con unos ojos ambarinos que ella conocía.
-¿Tom? –preguntó más relajada. Al parecer su imaginación iba demasiado lejos. Lo vio acercarse a ella serio. Algo era diferente, algo no le calzaba. -¿Tom qué sucede? -el muchacho caminó a paso firme hasta ella y la tomó bruscamente de los brazos. -¡Tom! ¡Me haces daño! –intentó soltarse de su agarre, pero el, con los ojos enfurecidos le propinó un puñetazo que la hizo caer al suelo. ____ no reaccionaba, no podía creer que Tom estuviese haciendo eso. Miró a su alrededor, no había nadie. Se levantó rápidamente sin dejar de mirar a Tom. No parecían sus ojos cafeces de siempre. Retrocedió un poco, y el se acercó nuevamente. Así que comenzó a correr, sintiendo la presión y el miedo hacer fallar sus piernas. Tom corría enfurecido tras ella, y en su mano brillaba una pequeña navaja. Intentó gritar, pero los pulmones y la nariz le quemaban, no podía pronunciar palabra alguna. Sudaba y las piernas le dolían, hasta que tropezó y cayó de bruces al suelo. Tom la tomó con fuerza, y le pateó el estómago. Chilló mientras el con violencia la desnudaba y la golpeaba, pero nadie la escuchaba. Todo era una tortura, era demasiado irreal. Entonces cuando le había hecho el daño suficiente, mostró la navaja y la alzó, listo para atacarla y arrebatarle la vida.
-¡NO! –gritó cuando abrió los ojos. El corazón le latía a mil por hora. Temblaba y lloraba., muerta de miedo. Miró a su alrededor, y no estaba en su hogar. El miedo volvió a ella ahogándola.
-¿Qué sucede _____? –preguntó Tom levantándose bruscamente y prendiendo la luz. Estaba semidesnudo mirándola desconcertado. _____ lo miraba llena de miedo, aún no volvía a la realidad luego de esa pesadilla. -____ ¿qué pasa amor? -preguntó acercándose a ella. ____ se alejó y comenzó a llorar desesperada. Solo fue una pesadilla, Tom está aquí, el verdadero Tom. Intentó tranquilizarse ante la preocupación y desesperación de su novio.
-Pesadilla… -susurró ella temblando. Tom suspiró y se acercó a ella, con suavidad y cautela la abrazó y la acurrucó contra su pecho.
-Shh… -susurró cerca de su oído –ya ha pasado nena, solo fue un mal sueño. –ella no podía dejar de llorar. Tenía la piel fría, y sus manos seguían temblando. Tom tomó la manta y la puso sobre ambos. La tenía acunada entre sus brazos como si fuera un bebé. –No pienses en ello… estoy aquí para protegerte cariño. –ella sollozaba, escondiéndose en el pecho de Tom. –mi amor no dejaré que te pase nada ¿sí?
Al cabo de un rato, ella se relajó. Tom le besó la frente y la ayudó a acostarse otra vez. La abrazó por la cintura, le besó la mejilla y le dio las buenas noches. Luego de eso, _____ por fin pudo dormir tranquila otra vez. Tom no se durmió hasta que ella estaba respirando tranquilamente y no se moviese demasiado. Solo así pudo cerrar los ojos con tranquilidad, esperando que su novia tuviese el sueño tranquilo.
Tom despertó primero que ella a la mañana siguiente, pero se quedó quieto, pues ella dormía abrazada a él. Se puso a pensar en ella y otra vez en todo el sufrimiento que había tenido que pasar y sintió un nudo en la garganta y la impotencia nacer otra vez.
Pero Tom había tomado una decisión. Después de algunas platicas, ____ le había contado que su padre después de todo era una gran persona y que por los grandes problemas con su madre, y la imposibilidad de soportarla más, se había ido lejos. Además, había sido decisión de ____ quedarse en Alemania. ____ le había perdonado el hecho de que no la llamase seguido ni la fuese a ver, porque él le había pedido perdón y la estaba tratando como a una princesa. El padre de ____ estaba preocupado por saber la razón del escape de la hija mayor a Alemania, así que Tom había pensado que ____ tendría que hablarlo con él, quizás para tomar una buena decisión respecto al tema, además, ____ necesitaba estabilidad, y Tom se sentía capaz de dársela, pero el no podía dejar Alemania, y tampoco podía obligar a _____ a volver a la tortura de saber que ese hombre estaba a tan pocos metros de ella. Así que hablaría con ella sobre el futuro y sobre contarle la verdad a su padre, y había pensado pedirle que visitara a un profesional. Ella necesitaba un tratamiento para superar aquel trauma, para intentar volver a vivir y a ser feliz. Tom necesitaba de alguna forma u otra ayudarla y no descansaría hasta haber curado esas heridas que ella cargaba.
____ se removió en el pecho de Tom y suspiró. Abrió los ojos y al sentir el perfume masculino del de rastas que le quitaba el aliento, su corazón dio un salto.
-Buenos días –dijo él cuando ella se incorporó y lo miró con una sonrisa.
-Hola mi vida –dijo ella besándole fugazmente los labios -¿qué tal dormiste?
-Hace mucho no dormía tan bien –dijo él sonriente.
-¿No te molesté demasiado? –preguntó ella.
-Al contrario, dormí mucho mejor que solo. –dijo él divertido. -¿y tú? ¿qué tal dormiste? –dijo él rozando su nariz con la piel de la mejilla de ____, mientras la rodeaba con sus brazos.
-Muy bien –dijo ella riéndose, Tom sonrió, escuchar su risa despreocupada, lo hacía creer que lo estaba haciendo bien. Ella volteó para mirarlo a la cara. Se miraron sin decir una palabra. _____ llevó su mano al rostro de el de rastas acariciando la piel de su rostro, sintiendo cosquillas en su propia piel. Si lo que sentía no era amor, no tenía idea que fuese. Solo sabía que se sentía espectacularmente bien, y que jamás quería dejar de estar con el muchacho que le había robado algo más que su corazón… su alma. Lo amaba, amaba cada una de sus virtudes, y cada uno de sus defectos. Incluso creía que esos defectos pese a todo lo hacían mejor, lo hacían él. Le encantaban esos grandes ojos cafeces ambarinos, podría perderse en ellos durante horas sin querer ser encontrada. Sentía seguridad, sentía la protección que el quería transmitirle. Acercó su boca a él, acto al que el muchacho respondió y acortó la distancia, juntando sus labios con suavidad, dejando volar sus emociones, dejando en claro que el tiempo no afectó en su forma de sentir.
-___ ¿puedo preguntarte algo? –dijo el rubio cuando se separó de ella. La morena asintió. -¿me presentarás a tu padre algún día? –ella frunció el ceño ante la pregunta. Le sorprendía un poco que quisiera conocer a su papá, después de todo, Tom solía guardarle cierto rencor por haber hecho sufrir a su ____.
-¿Realmente quieres conocerlo? –el de rastas asintió –podríamos ir a cenar con él más tarde y con mi hermana.
-Por mí estaría bien –dijo él. Se paró de la cama, mientras buscaba algo en sus cajones. _____ miró al techo, mientras meditaba ¿tendría algún propósito el repentino interés de Tom por conocer a su padre? Supuso que no, después de todo, Tom siempre tenía ideas repentinas. –tomaré una ducha… ¿o prefieres entrar tu primero? –preguntó.
-Ve tranquilo –dijo ella.
-¿O tomamos una ducha juntos? –dijo el rubio mirándola coquetamente –estaría bien por mí.
-Pero solo nos ducharemos –dijo ella en tono de advertencia. El de rastas asintió inocentemente. Ella se levantó y caminó tras él. Entraron al baño, Tom cerró la puerta, aunque sabían que nadie entraría. Tom sacó toallas del mueble, y las dejó cerca para tomarlas. Ambos se miraron y se rieron. - ¡Hazlo! –dijo ella divertida. Tom arqueó una ceja –como si jamás te hubiese visto desnudo amor –rodó los ojos. Tom se acercó a ella y la tomó casi bruscamente por la nuca.
-Hagamos de esto, una divertida ducha –dijo él muy cerca de sus labios. Entonces rápidamente, le plantó un beso en los labios, que de pronto se volvió mucho más salvaje, donde sus bocas se movían rápido y bruscamente, mientras él la empujaba contra la pared. Presionó más su cuerpo al de ella, haciéndola gemir y separar sus labios, pero él no planeaba parar de besarla, por lo que volvió a juntar sus labios otra vez. Tom la tomó en brazos, ella rodeó su cintura, y siguieron besándose como si se acabara el mundo. Sus cuerpos estaban tan unidos, que ambos creían que no soportarían mucho tiempo con sus juegos eróticos, así que el muchacho fue hasta la ducha y sin quitarle la mirada la abrió. Se acercó a ella y otra vez atacó sus labios, mientras sus manos se deslizaban a la espalda de la muchacha para soltarle el sujetador. Sus manos descendieron para encontrar sus bragas, quitándolas rápidamente del camino. Ella tampoco se quedó atrás y quitó la única prenda que cubría el cuerpo de su novio, y entraron a la ducha. Gimieron al sentir el agua correr por sus cuerpos. Tom se sostuvo para poder acomodarse, en tanto no soltaba la boca de la chica. Entonces ella lo dejó entrar y ambos gimieron. Se besaban con el agua cayendo por sus cuerpos, casi sin poder respirar, mientras el placer los inundaba.
Luego de su arranque pasional, se bañaron riéndose por cada cosa que decían o hacían. Tom le lanzaba jabón en la cara a ____, mientras ella le ponía más y más shampoo al cabello lleno de rastas de Tom, que terminó blanco por toda la espuma.
_____ rodeó su cuerpo con la toalla y Tom puso en su cintura la de él. Fueron a la habitación de Tom, y mientras ella buscaba algo que ponerse en su improvisado bolso, sintió las manos de su novio, que dejaron caer su toalla al suelo, mientras se acercaba sensualmente a su cuello, besándolo con tanta pasión, que ella no esperó y volteó a besar sus labios, mientras sus manos quitaban la toalla del cuerpo del muchacho. Se acercaron a la cama, y cayeron con cuidado. Tom besó su cuello, y comenzó a descender por sus pechos, hasta su estómago. Besó cada parte de su cuerpo, haciéndola llegar al límite. Entró en ella una vez más, entre sonrisas coquetas y gemidos, y se pasaron la tarde en su propia intimidad, recuperando el tiempo perdido una y otra vez.
____ sentía como le temblaban las manos al caminar más hacia el final del pasillo. No sabía porque, pero tenía el maldito presentimiento de que algo malo sucedería. Caminaba con paso inseguro, mientras miraba hacia todos lados, esperando que Tom apareciera de la nada para sentirse más segura, pero no aparecía y eso la ponía más nerviosa. El pasillo estaba terminando, mientras ella sudaba frío y temblaba. Sacó su celular, pero no existía señal. No podía llamar a Tom. Puso un paso fuera del lugar, y miró hacia todos lados alerta. Suspiró un poco más aliviada al no ver a nadie, así que comenzó a relajarse cuando una voz masculina, aquella que tanto temía estaba justo detrás de ella.
-¿Intentabas escapar? –la voz de él, de su padrastro, del hombre que más odiaba en este mundo le congeló el cuerpo. Tom, Tom, Tom te amo. Sentía que iba a morir en cualquier momento. Entonces poco a poco para encontrarse con unos ojos ambarinos que ella conocía.
-¿Tom? –preguntó más relajada. Al parecer su imaginación iba demasiado lejos. Lo vio acercarse a ella serio. Algo era diferente, algo no le calzaba. -¿Tom qué sucede? -el muchacho caminó a paso firme hasta ella y la tomó bruscamente de los brazos. -¡Tom! ¡Me haces daño! –intentó soltarse de su agarre, pero el, con los ojos enfurecidos le propinó un puñetazo que la hizo caer al suelo. ____ no reaccionaba, no podía creer que Tom estuviese haciendo eso. Miró a su alrededor, no había nadie. Se levantó rápidamente sin dejar de mirar a Tom. No parecían sus ojos cafeces de siempre. Retrocedió un poco, y el se acercó nuevamente. Así que comenzó a correr, sintiendo la presión y el miedo hacer fallar sus piernas. Tom corría enfurecido tras ella, y en su mano brillaba una pequeña navaja. Intentó gritar, pero los pulmones y la nariz le quemaban, no podía pronunciar palabra alguna. Sudaba y las piernas le dolían, hasta que tropezó y cayó de bruces al suelo. Tom la tomó con fuerza, y le pateó el estómago. Chilló mientras el con violencia la desnudaba y la golpeaba, pero nadie la escuchaba. Todo era una tortura, era demasiado irreal. Entonces cuando le había hecho el daño suficiente, mostró la navaja y la alzó, listo para atacarla y arrebatarle la vida.
-¡NO! –gritó cuando abrió los ojos. El corazón le latía a mil por hora. Temblaba y lloraba., muerta de miedo. Miró a su alrededor, y no estaba en su hogar. El miedo volvió a ella ahogándola.
-¿Qué sucede _____? –preguntó Tom levantándose bruscamente y prendiendo la luz. Estaba semidesnudo mirándola desconcertado. _____ lo miraba llena de miedo, aún no volvía a la realidad luego de esa pesadilla. -____ ¿qué pasa amor? -preguntó acercándose a ella. ____ se alejó y comenzó a llorar desesperada. Solo fue una pesadilla, Tom está aquí, el verdadero Tom. Intentó tranquilizarse ante la preocupación y desesperación de su novio.
-Pesadilla… -susurró ella temblando. Tom suspiró y se acercó a ella, con suavidad y cautela la abrazó y la acurrucó contra su pecho.
-Shh… -susurró cerca de su oído –ya ha pasado nena, solo fue un mal sueño. –ella no podía dejar de llorar. Tenía la piel fría, y sus manos seguían temblando. Tom tomó la manta y la puso sobre ambos. La tenía acunada entre sus brazos como si fuera un bebé. –No pienses en ello… estoy aquí para protegerte cariño. –ella sollozaba, escondiéndose en el pecho de Tom. –mi amor no dejaré que te pase nada ¿sí?
Al cabo de un rato, ella se relajó. Tom le besó la frente y la ayudó a acostarse otra vez. La abrazó por la cintura, le besó la mejilla y le dio las buenas noches. Luego de eso, _____ por fin pudo dormir tranquila otra vez. Tom no se durmió hasta que ella estaba respirando tranquilamente y no se moviese demasiado. Solo así pudo cerrar los ojos con tranquilidad, esperando que su novia tuviese el sueño tranquilo.
Tom despertó primero que ella a la mañana siguiente, pero se quedó quieto, pues ella dormía abrazada a él. Se puso a pensar en ella y otra vez en todo el sufrimiento que había tenido que pasar y sintió un nudo en la garganta y la impotencia nacer otra vez.
Pero Tom había tomado una decisión. Después de algunas platicas, ____ le había contado que su padre después de todo era una gran persona y que por los grandes problemas con su madre, y la imposibilidad de soportarla más, se había ido lejos. Además, había sido decisión de ____ quedarse en Alemania. ____ le había perdonado el hecho de que no la llamase seguido ni la fuese a ver, porque él le había pedido perdón y la estaba tratando como a una princesa. El padre de ____ estaba preocupado por saber la razón del escape de la hija mayor a Alemania, así que Tom había pensado que ____ tendría que hablarlo con él, quizás para tomar una buena decisión respecto al tema, además, ____ necesitaba estabilidad, y Tom se sentía capaz de dársela, pero el no podía dejar Alemania, y tampoco podía obligar a _____ a volver a la tortura de saber que ese hombre estaba a tan pocos metros de ella. Así que hablaría con ella sobre el futuro y sobre contarle la verdad a su padre, y había pensado pedirle que visitara a un profesional. Ella necesitaba un tratamiento para superar aquel trauma, para intentar volver a vivir y a ser feliz. Tom necesitaba de alguna forma u otra ayudarla y no descansaría hasta haber curado esas heridas que ella cargaba.
____ se removió en el pecho de Tom y suspiró. Abrió los ojos y al sentir el perfume masculino del de rastas que le quitaba el aliento, su corazón dio un salto.
-Buenos días –dijo él cuando ella se incorporó y lo miró con una sonrisa.
-Hola mi vida –dijo ella besándole fugazmente los labios -¿qué tal dormiste?
-Hace mucho no dormía tan bien –dijo él sonriente.
-¿No te molesté demasiado? –preguntó ella.
-Al contrario, dormí mucho mejor que solo. –dijo él divertido. -¿y tú? ¿qué tal dormiste? –dijo él rozando su nariz con la piel de la mejilla de ____, mientras la rodeaba con sus brazos.
-Muy bien –dijo ella riéndose, Tom sonrió, escuchar su risa despreocupada, lo hacía creer que lo estaba haciendo bien. Ella volteó para mirarlo a la cara. Se miraron sin decir una palabra. _____ llevó su mano al rostro de el de rastas acariciando la piel de su rostro, sintiendo cosquillas en su propia piel. Si lo que sentía no era amor, no tenía idea que fuese. Solo sabía que se sentía espectacularmente bien, y que jamás quería dejar de estar con el muchacho que le había robado algo más que su corazón… su alma. Lo amaba, amaba cada una de sus virtudes, y cada uno de sus defectos. Incluso creía que esos defectos pese a todo lo hacían mejor, lo hacían él. Le encantaban esos grandes ojos cafeces ambarinos, podría perderse en ellos durante horas sin querer ser encontrada. Sentía seguridad, sentía la protección que el quería transmitirle. Acercó su boca a él, acto al que el muchacho respondió y acortó la distancia, juntando sus labios con suavidad, dejando volar sus emociones, dejando en claro que el tiempo no afectó en su forma de sentir.
-___ ¿puedo preguntarte algo? –dijo el rubio cuando se separó de ella. La morena asintió. -¿me presentarás a tu padre algún día? –ella frunció el ceño ante la pregunta. Le sorprendía un poco que quisiera conocer a su papá, después de todo, Tom solía guardarle cierto rencor por haber hecho sufrir a su ____.
-¿Realmente quieres conocerlo? –el de rastas asintió –podríamos ir a cenar con él más tarde y con mi hermana.
-Por mí estaría bien –dijo él. Se paró de la cama, mientras buscaba algo en sus cajones. _____ miró al techo, mientras meditaba ¿tendría algún propósito el repentino interés de Tom por conocer a su padre? Supuso que no, después de todo, Tom siempre tenía ideas repentinas. –tomaré una ducha… ¿o prefieres entrar tu primero? –preguntó.
-Ve tranquilo –dijo ella.
-¿O tomamos una ducha juntos? –dijo el rubio mirándola coquetamente –estaría bien por mí.
-Pero solo nos ducharemos –dijo ella en tono de advertencia. El de rastas asintió inocentemente. Ella se levantó y caminó tras él. Entraron al baño, Tom cerró la puerta, aunque sabían que nadie entraría. Tom sacó toallas del mueble, y las dejó cerca para tomarlas. Ambos se miraron y se rieron. - ¡Hazlo! –dijo ella divertida. Tom arqueó una ceja –como si jamás te hubiese visto desnudo amor –rodó los ojos. Tom se acercó a ella y la tomó casi bruscamente por la nuca.
-Hagamos de esto, una divertida ducha –dijo él muy cerca de sus labios. Entonces rápidamente, le plantó un beso en los labios, que de pronto se volvió mucho más salvaje, donde sus bocas se movían rápido y bruscamente, mientras él la empujaba contra la pared. Presionó más su cuerpo al de ella, haciéndola gemir y separar sus labios, pero él no planeaba parar de besarla, por lo que volvió a juntar sus labios otra vez. Tom la tomó en brazos, ella rodeó su cintura, y siguieron besándose como si se acabara el mundo. Sus cuerpos estaban tan unidos, que ambos creían que no soportarían mucho tiempo con sus juegos eróticos, así que el muchacho fue hasta la ducha y sin quitarle la mirada la abrió. Se acercó a ella y otra vez atacó sus labios, mientras sus manos se deslizaban a la espalda de la muchacha para soltarle el sujetador. Sus manos descendieron para encontrar sus bragas, quitándolas rápidamente del camino. Ella tampoco se quedó atrás y quitó la única prenda que cubría el cuerpo de su novio, y entraron a la ducha. Gimieron al sentir el agua correr por sus cuerpos. Tom se sostuvo para poder acomodarse, en tanto no soltaba la boca de la chica. Entonces ella lo dejó entrar y ambos gimieron. Se besaban con el agua cayendo por sus cuerpos, casi sin poder respirar, mientras el placer los inundaba.
Luego de su arranque pasional, se bañaron riéndose por cada cosa que decían o hacían. Tom le lanzaba jabón en la cara a ____, mientras ella le ponía más y más shampoo al cabello lleno de rastas de Tom, que terminó blanco por toda la espuma.
_____ rodeó su cuerpo con la toalla y Tom puso en su cintura la de él. Fueron a la habitación de Tom, y mientras ella buscaba algo que ponerse en su improvisado bolso, sintió las manos de su novio, que dejaron caer su toalla al suelo, mientras se acercaba sensualmente a su cuello, besándolo con tanta pasión, que ella no esperó y volteó a besar sus labios, mientras sus manos quitaban la toalla del cuerpo del muchacho. Se acercaron a la cama, y cayeron con cuidado. Tom besó su cuello, y comenzó a descender por sus pechos, hasta su estómago. Besó cada parte de su cuerpo, haciéndola llegar al límite. Entró en ella una vez más, entre sonrisas coquetas y gemidos, y se pasaron la tarde en su propia intimidad, recuperando el tiempo perdido una y otra vez.
Capítulo 11
-¿Y ahora tienes miedo? Eres un cobarde –dijo ella riéndose. Tomó la mano de su novio, casi arrastrándolo mientras abría la puerta de su casa. Tom se mordía el labio o se acomodaba las rastas bajo la gorra a cada segundo. ____ rodaba los ojos, después de todo, Tom le había pedido conocer a su padre y ahora estaba muerto de miedo.
-¿Y si no le caigo bien? –preguntó el muchacho. Ella lo hizo pasar y cerró la puerta tras ella.
-Te adoraran, yo lo sé –dijo ella con una sonrisa. Tom la miró con desconfianza, caminó tras ella. -¡Llegamos! –dio un gritito para que su padre bajara. Tom se acomodo las rastas otra vez, como si eso le fuese a quitar el nerviosismo.
Entonces apareció el padre de _____. Tom no lo conocía, pues el se había ido antes de que él conociera a ____. Era un hombre bastante alto, de contextura delgada. Sus ojos eran color café verdoso, reflejaban una alegría y una vitalidad dignas de imitar, tenía las facciones algo finas, ____ se parecía bastante a él. Al sonreír, tenía dientes blancos y bonitos, y su sonrisa parecía iluminar el lugar, tal como la de _____. Se acercó al muchacho y le tendió la mano con amabilidad.
-Hola muchacho, soy Charlie, padre de esta hermosa chica –dijo dándole una sonrisa cariñosa a ____, quien sonrió ampliamente.
-Hola señor, soy Tom Kaulitz… novio de esta hermosa muchacha –dijo sonriéndole a su novia. Ella se rio divertida, mientras sus mejillas se coloraban.
-Solo dime Charlie –dijo el hombre. Volteó en dirección a las escaleras de la casa y gritó -¡Hija, ven a saludar a tu cuñado!
Tom sonrió al escuchar eso. El padre de _____ lo había aceptado bastante bien, y al parecer le agradaba Tom. ____ le dio una tierna sonrisa. Se sentía tan bien que las cosas marcharan bien. Era como si todo fuese obra del destino, como si todo repuntara en su vida.
Una muchacha bajó las escaleras mirando curiosa. Era increíble el parecido que tenía con _____. Cabello largo y oscuro, ojos cafés, piel blanca y esa misma iluminadora sonrisa. Miró a Tom, y le dio una amable sonrisa. Tom le respondió la sonrisa. _____ tenía una hermana muy bonita, era casi de la misma altura de _____, delgada y curvilínea, aunque su rostro la hacía ver más dura y ruda que su hermana, pues _____ inspiraba ternura y fragilidad.
-¡Así que tu eres el famoso Tom! –dijo la muchacha divertida, se acercó y besó la mejilla del muchacho con total naturalidad –soy Nicole, la bebé de la familia –dijo divertida.
-Tom Kaulitz –dijo el muchacho.
Así que la cena transcurrió bastante grata. Ambos se sonreían cuando se miraban. Tom charlaba con el padre de _____ como si lo conociera de toda la vida. La pequeña hermana de _____ era mucho más extrovertida que su hermana, pero tenía aquella simpatía natural que caracterizaba a su novia.
-¿Y cuánto tiempo te queda de estancia en Nueva York? –preguntó el padre de ____.
-Cuatro semanas –contestó el chico. _____ comenzó a toser. La sorpresa la había hecho tragar demasiado rápido. No se había dado cuenta como había volado el tiempo desde que Tom llegó. Lo pasaban tan bien, incluso estudiando se divertían. La pregunta tomó por sorpresa a ____ y mas aún la respuesta. Tom la miró algo preocupado y confuso.
-Estoy bien –musitó ella evitando su mirada.
-¿Y qué tal te ha tratado nuestra ciudad? –preguntaba Charlie. Tom le contaba todo lo que habían hecho, y lo que más le gustaba. Mientras tanto _____ meditaba ¿qué pasaría cuando pasaran las cuatro semanas? Tom debía irse, debía seguir estudiando. Pero ¿y ella? ¿Volvería a Alemania o se quedaría allí, lejos de su tortuoso pasado? No quería volver, pero tampoco quería dejar a Tom. Y sería muy egoísta de su parte permitir que Tom pensara siquiera en quedarse en Nueva York. Tenía a su familia, a sus amigos, y en realidad tenía toda su vida en Alemania. Y allí era donde pertenecía.
La cena se pasó volando. Era bastante tarde, y aunque ____ le había pedido a Tom que se quedara, el no había llevado ropa y no le parecía correcto, pues había conocido recién a su padre.
-¿Por qué no te vas a mi apartamento? –preguntó él -¿o prefieres quedarte?
-Quiero ir contigo. –dijo ella. Y disfrutar el tiempo que queda…
Tom sonrió y la espero mientras guardaba ropa. Ella se despidió de su padre y fue con Tom. Llegaron al apartamento, estaban callados, no había demasiado que decir. Ella estaba pensando en el hecho que solo tenían cuatro semanas para estar juntos, y le parecía poco. En realidad, ella quería estar toda la vida con él, ni sesenta años serían suficientes.
-Estás muy callada –observó Tom -¿pasó algo nena?
-¿Realmente te vas en cuatro semanas? –preguntó mirándolo con desesperación. Si Tom la dejaba, todo volvería a ser igual. Absolutamente todo.
-_____... –dijo Tom entendiendo el motivo de su silencio –amor… eso está establecido desde que llegué, no puedo quedarme –dijo de inmediato. No quería hacerle ilusiones a ____.
-Lo sé –dijo ella lanzando un suspiro. –no quiero dejarte.
-Yo tampoco quiero irme sin ti princesa –dijo acercándose a ella y rodeándola protectoramente, ella se refugió en su pecho intentando no llorar. –No estés triste, las cosas irán bien, ya verás.
-No irán bien si no estamos juntos –dijo ella mientras se separaba de Tom para mirarlo a los ojos –gracias a ti estoy bien Tom, gracias a ti he comenzando a sentirme un poco mejor. ¡No me pidas que esté sin ti otra vez! –dijo con los ojos llenos de lágrimas. Tom intentó poner su mano sobre la mejilla de la muchacha, pero ella lo apartó bruscamente –no me dejes… -pidió con la voz quebrada.
-Mi amor… debo irme, ya lo sabes –murmuró Tom –disfrutemos el tiempo que queda, y luego veremos que hacer. A no ser… que quieras volver a Alemania conmigo –musitó. _____ se quedó helada viéndolo. ¿Volver? Si lo había pensado, pero su pasado estaba allí, y el culpable de que su vida se hubiese transformado en una verdadera mierda vivía allí. Tom la miraba atento de sus reacciones, viendo el temor nacer a través de sus ojos. –solo si quieres.
-Tom… -dijo ella en tono de súplica –tengo miedo.
-Lo sé cariño, pero sabes que conmigo nadie volverá a hacerte daño –dijo el firmemente. –Jamás –le aseguró acercándose a ella. Sus labios buscaron de inmediato los de ella. Necesitaba sentir su boca sobre la suya, quería seguir demostrándole que él era capaz de cuidarla, de asegurarle que podía ser su superhéroe otra vez, aunque sin volver a fallarle. –dios, no sabes cuanto te amo… -susurró sobre sus labios.
____ se abrazó al cuerpo de su novio, sintiéndose segura otra vez. Al parecer su decisión estaba tomada.
-¿Y ahora tienes miedo? Eres un cobarde –dijo ella riéndose. Tomó la mano de su novio, casi arrastrándolo mientras abría la puerta de su casa. Tom se mordía el labio o se acomodaba las rastas bajo la gorra a cada segundo. ____ rodaba los ojos, después de todo, Tom le había pedido conocer a su padre y ahora estaba muerto de miedo.
-¿Y si no le caigo bien? –preguntó el muchacho. Ella lo hizo pasar y cerró la puerta tras ella.
-Te adoraran, yo lo sé –dijo ella con una sonrisa. Tom la miró con desconfianza, caminó tras ella. -¡Llegamos! –dio un gritito para que su padre bajara. Tom se acomodo las rastas otra vez, como si eso le fuese a quitar el nerviosismo.
Entonces apareció el padre de _____. Tom no lo conocía, pues el se había ido antes de que él conociera a ____. Era un hombre bastante alto, de contextura delgada. Sus ojos eran color café verdoso, reflejaban una alegría y una vitalidad dignas de imitar, tenía las facciones algo finas, ____ se parecía bastante a él. Al sonreír, tenía dientes blancos y bonitos, y su sonrisa parecía iluminar el lugar, tal como la de _____. Se acercó al muchacho y le tendió la mano con amabilidad.
-Hola muchacho, soy Charlie, padre de esta hermosa chica –dijo dándole una sonrisa cariñosa a ____, quien sonrió ampliamente.
-Hola señor, soy Tom Kaulitz… novio de esta hermosa muchacha –dijo sonriéndole a su novia. Ella se rio divertida, mientras sus mejillas se coloraban.
-Solo dime Charlie –dijo el hombre. Volteó en dirección a las escaleras de la casa y gritó -¡Hija, ven a saludar a tu cuñado!
Tom sonrió al escuchar eso. El padre de _____ lo había aceptado bastante bien, y al parecer le agradaba Tom. ____ le dio una tierna sonrisa. Se sentía tan bien que las cosas marcharan bien. Era como si todo fuese obra del destino, como si todo repuntara en su vida.
Una muchacha bajó las escaleras mirando curiosa. Era increíble el parecido que tenía con _____. Cabello largo y oscuro, ojos cafés, piel blanca y esa misma iluminadora sonrisa. Miró a Tom, y le dio una amable sonrisa. Tom le respondió la sonrisa. _____ tenía una hermana muy bonita, era casi de la misma altura de _____, delgada y curvilínea, aunque su rostro la hacía ver más dura y ruda que su hermana, pues _____ inspiraba ternura y fragilidad.
-¡Así que tu eres el famoso Tom! –dijo la muchacha divertida, se acercó y besó la mejilla del muchacho con total naturalidad –soy Nicole, la bebé de la familia –dijo divertida.
-Tom Kaulitz –dijo el muchacho.
Así que la cena transcurrió bastante grata. Ambos se sonreían cuando se miraban. Tom charlaba con el padre de _____ como si lo conociera de toda la vida. La pequeña hermana de _____ era mucho más extrovertida que su hermana, pero tenía aquella simpatía natural que caracterizaba a su novia.
-¿Y cuánto tiempo te queda de estancia en Nueva York? –preguntó el padre de ____.
-Cuatro semanas –contestó el chico. _____ comenzó a toser. La sorpresa la había hecho tragar demasiado rápido. No se había dado cuenta como había volado el tiempo desde que Tom llegó. Lo pasaban tan bien, incluso estudiando se divertían. La pregunta tomó por sorpresa a ____ y mas aún la respuesta. Tom la miró algo preocupado y confuso.
-Estoy bien –musitó ella evitando su mirada.
-¿Y qué tal te ha tratado nuestra ciudad? –preguntaba Charlie. Tom le contaba todo lo que habían hecho, y lo que más le gustaba. Mientras tanto _____ meditaba ¿qué pasaría cuando pasaran las cuatro semanas? Tom debía irse, debía seguir estudiando. Pero ¿y ella? ¿Volvería a Alemania o se quedaría allí, lejos de su tortuoso pasado? No quería volver, pero tampoco quería dejar a Tom. Y sería muy egoísta de su parte permitir que Tom pensara siquiera en quedarse en Nueva York. Tenía a su familia, a sus amigos, y en realidad tenía toda su vida en Alemania. Y allí era donde pertenecía.
La cena se pasó volando. Era bastante tarde, y aunque ____ le había pedido a Tom que se quedara, el no había llevado ropa y no le parecía correcto, pues había conocido recién a su padre.
-¿Por qué no te vas a mi apartamento? –preguntó él -¿o prefieres quedarte?
-Quiero ir contigo. –dijo ella. Y disfrutar el tiempo que queda…
Tom sonrió y la espero mientras guardaba ropa. Ella se despidió de su padre y fue con Tom. Llegaron al apartamento, estaban callados, no había demasiado que decir. Ella estaba pensando en el hecho que solo tenían cuatro semanas para estar juntos, y le parecía poco. En realidad, ella quería estar toda la vida con él, ni sesenta años serían suficientes.
-Estás muy callada –observó Tom -¿pasó algo nena?
-¿Realmente te vas en cuatro semanas? –preguntó mirándolo con desesperación. Si Tom la dejaba, todo volvería a ser igual. Absolutamente todo.
-_____... –dijo Tom entendiendo el motivo de su silencio –amor… eso está establecido desde que llegué, no puedo quedarme –dijo de inmediato. No quería hacerle ilusiones a ____.
-Lo sé –dijo ella lanzando un suspiro. –no quiero dejarte.
-Yo tampoco quiero irme sin ti princesa –dijo acercándose a ella y rodeándola protectoramente, ella se refugió en su pecho intentando no llorar. –No estés triste, las cosas irán bien, ya verás.
-No irán bien si no estamos juntos –dijo ella mientras se separaba de Tom para mirarlo a los ojos –gracias a ti estoy bien Tom, gracias a ti he comenzando a sentirme un poco mejor. ¡No me pidas que esté sin ti otra vez! –dijo con los ojos llenos de lágrimas. Tom intentó poner su mano sobre la mejilla de la muchacha, pero ella lo apartó bruscamente –no me dejes… -pidió con la voz quebrada.
-Mi amor… debo irme, ya lo sabes –murmuró Tom –disfrutemos el tiempo que queda, y luego veremos que hacer. A no ser… que quieras volver a Alemania conmigo –musitó. _____ se quedó helada viéndolo. ¿Volver? Si lo había pensado, pero su pasado estaba allí, y el culpable de que su vida se hubiese transformado en una verdadera mierda vivía allí. Tom la miraba atento de sus reacciones, viendo el temor nacer a través de sus ojos. –solo si quieres.
-Tom… -dijo ella en tono de súplica –tengo miedo.
-Lo sé cariño, pero sabes que conmigo nadie volverá a hacerte daño –dijo el firmemente. –Jamás –le aseguró acercándose a ella. Sus labios buscaron de inmediato los de ella. Necesitaba sentir su boca sobre la suya, quería seguir demostrándole que él era capaz de cuidarla, de asegurarle que podía ser su superhéroe otra vez, aunque sin volver a fallarle. –dios, no sabes cuanto te amo… -susurró sobre sus labios.
____ se abrazó al cuerpo de su novio, sintiéndose segura otra vez. Al parecer su decisión estaba tomada.
Capítulo 12
No tenían idea como el tiempo había pasado tan rápido. Quizás entre viajes, salidas, risas, estudios, todo se había ido tan velozmente, pero lo habían pasado de maravilla. Se amaban, y disfrutaban demasiado juntos. ______ y Tom se encontraban besándose como si el mundo se fuera a acabar. Sus labios estaban tan hinchados que comenzaban a arder. La lujuria se apoderaba de ambos a medida que sus pasos los dirigían a la habitación de Tom. Tropezó intencionalmente contra su cama, y cayeron riéndose sobre la boca del otro.
-Me hiciste golpearme –dijo ella sobre sus labios –tonto.
-Lo siento –dijo divertido. –amor, tienes boquita de pato.
-Tú también –dijo ella rozándole los labios con la punta de los dedos. –dios, te ves tan sexy con la boca de pato.
-¿Tengo boca de pato? –preguntó divertido mientras estiraba más los labios, con expresión divertida. _____ rio y asintió. Tom le miró los labios y le dio un corto beso –te amo tanto preciosa. No puedo creer que mañana me voy…
-Pero recuerda que nos veremos pronto, lo he arreglado con papá –dijo ella tocándole la punta de la nariz. –ofreció enviarme el dinero para arrendar un apartamento, lejos de la casa de mamá.
-Gracias a Dios –dijo Tom acercándose a su boca. Le mordisqueo sensualmente el labio inferior. –no podría estar sin ti.
-¿Quién diría que Tom Kaulitz sería tan cursi? –dijo ella susurrándole en el oído.
-Siempre he sido cursi, solo que supe ocultarlo muy bien –dijo el muchacho pasando su mano por el largo cabello de su novia.
-Sigo sin creer como nunca me había fijado en ti, si eres tan guapo –dijo ella sonriéndole mientras jugueteaba con los rulos del muchacho.
-Siempre supiste que era guapo, pero odiabas mi personalidad de casanova. –concluyó Tom –solo lo hacía porque tenía miedo de que me rechazarás preciosa.
-Es divertido recordarlo. Jamás creí que estuvieras enamorado de mí. Yo soy solo _____, mientras tú tenías a toda la secundaria a tus pies.
-Nunca fue suficiente, faltabas tú. Pese a que eras mi mejor amiga, yo quería besarte, quería poder demostrarte que yo no era esa máscara que los demás veían. Y después de todo lo que hice mal, tú seguías ahí y solías hablarme de que yo era bueno, solo que me gustaba hacer estupideces. Siempre fuiste una de las personas que sabía que en el fondo, no era así. Y eso fue lo que más me enamoró de ti, tú podías ver lo que otros no. –susurró Tom mientras la miraba fijamente. –no sabes como me moría por decirte que te amaba. Cuando salías con el imbécil de Bill, fue un golpe bajo. Dolía verte con él, así que yo me tiraba alguna chica fácil para pasar el rato. Ni siquiera así salías de mi mente… y ¡dios! Como te deseaba, el día del baile de primavera, sentí que te violaría ahí mismo. Y el baile de fin de curso, revolucionó mis hormonas más que nunca. Ese sensual vestido rojo te quedaba perfecto… -le dijo en el oído.
-Gracias –dijo ella sintiendo sus mejillas colorarse. Tom sonrió con ternura -¿y tú? Debo admitir que a pesar de que no me gustabas, siempre pensé que eras guapo. Con traje, me hacías sentir extraña. Te veías tan jodidamente bien, que dudé si me gustabas o solo era el momento. –Tom sonrió –además, siempre fuiste atento y preocupado conmigo, aunque fueras un idiota en la secundaria.
-Te amo, te amo y te amo –dijo él atrapando sus labios con intensidad y pasión.
Esa noche, planearon tener una hermosa cena de despedida. Tom volvía a Alemania, y según _____, ella iría uno o dos meses después. ______ preparó todo. Al fin y al cabo, era Tom el que se iba. Le preparó comida mexicana, la favorita del de rastas. Apenas el llegó de la universidad, pues había hecho unos trámites para comprobar su regreso a Alemania, sonrió al ver la mesa con velas y a ella vestida para la ocasión. Llevaba un ligero vestido blanco, con un cinturón pequeño café, su cabello caía ondulado, y llevaba tacones. Se veía como una diosa.
-¡Wow! –exclamó mirándola. Ella se acercó y lo miró coqueta. Tom la tomó por la cintura y le plantó un beso en los labios –estás…
-¿Qué?
-Dios mío, estás bellísima. –dijo él. Le tomó la mano y la hizo dar una vuelta, admirando su belleza.
-Gracias por el cumplido –dijo guiñándole un ojo. Tom sonrió –siéntate amor, te traeré algo que te gusta mucho.
Sirvió comida, charlaron y rieron. Tom la observaba, grabando cada detalle de ella en sí mismo. Tom se sirvió una copa de vino. Tomó un sorbo sin dejar de observarla minuciosamente. ¿Cómo podía ser tan jodidamente hermosa?
-Está delicioso –dijo Tom sonriéndole a _____. Ella sonrió complacida.
-Me alegra que te guste –dijo ella. Tom tendió su mano sobre la mesa, y ella la tomó con gusto. El muchacho acarició con sus dedos el dorso de la mano de la chica. –Tom. –el la miró atento. –Quiero que vivas conmigo en el apartamento que tendré. –ella se mordió el labio coqueta, mientras él procesaba lo que ella había dicho ¿realmente quería vivir con él? Tom estaba callado, _____ en un principio pensó que no quería, pero él sonrió luego de eso.
-¿Enserio? –preguntó emocionado. Ella asintió –Amor… estaría encantado.
-Lo haremos –dijo ella. Terminaron de comer.
-¿Damos un paseo? –preguntó él. Ella sonrió y asintió. Tom tomó la mano de la chica y salieron del apartamento.
Nueva York era maravilloso de noche. Las luces de cada una de las publicidades y edificios iluminaban el lugar y le daban ese aspecto propio de una ciudad que está viva de noche. Tom pasó el brazo alrededor de su novia y le dio un beso en la frente. Extrañaría un poco Nueva York, aunque no cambiaba la vida más relajada de Alemania. Aún así, lo había pasado de maravilla.
-Tengo una sorpresa para ti –dijo ella.
-¿Otra?
-Sí, sé que te gustará. –ella sonrió mientras sacaba algo de la cartera. Entonces tomó los papeles y se los enseñó. –iremos al piso más alto del Empire State. –Tom abrió los ojos como platos y sonrió. Se comenzó a reír. Era algo miedoso a las alturas, pero definitivamente no se perdería eso.
-Eres maravillosa –dijo embobado. La agarró por la cintura y le plantó un beso.
-Vamos, estamos en la hora –dijo ella agarrándole la mano. Caminaron hasta llegar a la Quinta avenida, con la calle West 34th Street y miraron el Empire State en todo su esplendor. Se dirigieron a la entrada, la emoción se hacía parte de ellos. Había una fila de personas, así que se pusieron allí. Se registraron en la entrada por el personal de seguridad, quienes les proporcionaron mapas, y algunos recuerdos del edificio. El edificio contaba con 73 ascensores. Así que los condujeron por los pasillos para ir al observatorio de la construcción. Tom estaba un poco nervioso, su miedo a las alturas le podía jugar una mala pasada. Tomó con más fuerza la mano de su novia cuando subieron al ascensor.
-Los ascensores son algo rápido ¿estarás bien? –preguntó _____. Tom asintió jugando con una de sus rastas con la mano, algo que solía hacer cuando estaba nervioso.
-Se tarda en subir cuarenta y cinco segundos al piso ochenta –aseguró un hombre del personal del edificio. A Tom casi se le salieron los ojos de sus cuencas. ¿45 SEGUNDOS? Dios, sintió que tendría un ataque cardíaco ahí mismo.
El ascensor llegó, junto a ellos subirían una pareja con un niño de alrededor de diez años y ellos. Tom tomó una bocanada de aire y entró.
-¿Listo? –preguntó _____ acercándose a él y poniéndose de puntillas. Le besó los labios suavemente.
-Eso creo. –dijo suspirando. El ascensor cerró las puertas, y apenas partió, todos soltaron un grito ahogado pues la sensación de vértigo por la ascensión se apoderó de ellos. _____ sonrió a Tom.
-¿Estás asustado amor? –preguntó. El negó pero ella rio pues sabía que Tom estaba algo asustado. –Tranquilo, mira hasta el niño tiene menos miedo –El muchacho pequeño se volteó y dio una sonrisa de suficiencia, _____ rio divertida. Las puertas se abrieron en el primer observatorio, era alrededor de veinte pisos más abajo del último. Tom rogó por salir, pero aun faltaba un poco. La familia bajó allí. Ellos siguieron en el ascensor hasta el final. El ascensor por fin se abrió, y una chica del personal del edificio los recibió.
-Bienvenidos al observatorio del piso más alto del edificio –dijo la muchacha de ojos celestes. Tom le dio una de sus sonrisas coquetas. ____le apretó la mano. Tom gimió suavemente y ____ sonrió con suficiencia. –si me siguen, podrán ver totalmente la vista de la ciudad.
Ambos sonrieron, mientras _____ sacaba la cámara de su bolso. Tom la miró sonriendo ante de alzar su vista ante la gran ciudad que se presentaba ante ellos.
-Espero que disfruten la vista –dijo la muchacha. Ellos estaban embobados. Podían ver la ciudad totalmente iluminada, y desde una altura inimaginable. _____ suspiró fuertemente por la sorpresa. Tom abrazó a _____ por la cintura, observando la imagen. Su miedo a las alturas desapareció al contemplar la maravillosa vista que tenían. _____ enfocó la cámara y tomó algunas fotos.
-Dios… esto es maravilloso –dijo Tom sorprendido. –Mira lo grande que luce la ciudad frente a nosotros… tan pequeños.
-Es increíble que mirando tan solo una ciudad, te imagines lo grande que es el mundo entero… -susurró ella. –y lo más increíble, es saber que el mundo es enorme, y haber tenido la suerte de haberte conocido… -dijo ella volteándose. Tom la miró con ternura, y se acercó a ella. Juntaron sus labios y se dieron un apasionado beso. Estaban en la cima del mundo, y hasta allí tenían que sellar su cariño. _____ sacó la cámara, rozaron sus labios y tomó la foto con toda la vista de la ciudad iluminada en fondo. Luego sonrieron a la cámara y sacaron otra foto.
-¿Puedes tomarnos una foto? –le preguntó Tom a la muchacha rubia. Ella les sonrió y asintió. Posaron para la foto abrazados, y luego besándose. Agradeció a la chica que lo miró algo embobada.
-Te amo –dijo ____ rodeándolo con sus brazos. Tom la levantó un poco y ella se rio divertida.
-Gracias a Dios, entre tantas personas, te conocí _____. –dijo Tom. Luego sacó algo de su bolsillo y dio una sonrisa. –tengo algo para ti. Cierra los ojos.
Ella lo hizo. Tom se dio la vuelta y sacó la cadena de oro que había comprado para su novia. La dejó caer en el pecho de ella. Sacó un espejo que le había robado de la cartera, y le mostró.
______ dio un grito ahogado. Era hermosa. La figura que había era una imitación en oro de una casa de lego. Volteó con los ojos algo llorosos.
-Sé que te gustan las casitas de lego. –dijo él cerca de ella –ya sabes lo que significa.
La canción, pensó ______. Lego House, de su cantante favorito Ed Sheeran. Era un gran significado para ella. Volteó la cadenita frente al espejo. Solo habían tres letras. T&_ La muchacha sonrió mordiéndose el labio y lo miró para agarrarlo por la nuca y darle un beso.
-Siempre te levantaré cuando te caigas, siempre haré lo mejor para ti. Y recuerda, siempre te voy a amar. Y ahora sé que te puedo amar mejor. –dijo haciendo una metáfora de la canción del pelirrojo. Ella lo abrazó fuerte.
-Te amo Tom –susurró en su oído.
-Te amo _____ -dijo. Unieron sus labios y se miraron con una enorme sonrisa.
_______ caminó del brazo de su novio por el aeropuerto. Faltaba una hora para que el vuelo con dirección a Alemania partiera. Tom caminaba un poco cabizbajo, pero estaba feliz. _____ volvería a Alemania y todo parecía ir como siempre quiso que fuese. Tenían presupuestado que Tom apenas llegara, se encargaría de buscar un apartamento para ambos. Sí, se irían a vivir juntos. Quizás era temprano, Tom estaba a punto de cumplir los diecinueve y ____ solo tenía dieciocho años, pero era la única alternativa para ambos. Ella se iría a vivir sola sí o sí, y él no la dejaría. Así que tendría que hablar seriamente con su madre.
Tom la envolvió entre sus brazos de pronto, y quedaron estancados en medio de la gente que pasaba apresurada a tomar sus vuelos. El muchacho le besó la mejilla con mucho cuidado. Ella sonrió con ternura, mientras presionaba sus labios contra los de él.
-Te extrañare, será un mes eterno –comentó Tom.
-También yo, pero todo estará bien ¿no? ¿Me esperarás? –preguntó ella mordiéndose el labio. Tom sonrió y le besó la frente. Le dio un cálido abrazo y le susurró al oído.
-Toda la vida –ella se rio enternecida. Tom sonrió también y le tomó la mano, entrelazando sus dedos. Caminaron hasta unos asientos apartados del bullicio central a esperar la hora del abordaje al vuelo de Tom. Ella se apoyó en el hombro de él, lanzando un suspiro. Estaba un poco apenada después de todo. Era un largo y eterno mes sin Tom. Pero a la vez no quería que se fuese tan rápido, porque tenía miedo de volver. Sabía que era la hora de enfrentar los temores de los que llevaba escondiéndose alrededor de ocho meses, pero no sabía si estaba lista para ello.
-Tengo sueño –comentó Tom –no me dejaste dormir.
-¿Yo? –preguntó ella divertida. –tú eras el que quería… -dejó la frase al aire. Tom sonrió pervertidamente.
-Pensar que eras tan sana e inocente, hasta que decidí conquistarte –dijo Tom riéndose.
-Cierto. –dijo ella frunciendo el ceño –me has llevado por el mal camino.
-Ahora sabes porqué tenía tanta experiencia, me volví adicto. –dijo el de rastas riéndose a carcajadas, ella le dio un golpe en el hombro.
-Gracias –dijo ella sarcástica. Tom le sonrió, besándola fugazmente.
-Pero tú eres la mejor de todas –susurró él en su oído.
-Te amo –dijo ella tomándolo por la nuca para besarlo. Tom se acomodó para que ella quedara sentada sobre él, casi como un bebé. Se besaron apasionadamente, como si fueran a separarse para siempre. Ella sentía que no podría estar sin besar a su novio, era una verdadera adicción. Se abrazó más a él para profundizar aún más el beso. Tom se separó un poco para tomar aire, pero ella inmediatamente lo acercó de nuevo para comerle la boca.
-Dios, con eso no tengo ganas de irme –musitó él juntando su frente con la de ella.
-No te vayas entonces –susurró ella cerca de su boca, logrando que su aliento chocara contra los labios de Tom. El muchacho se lamió el labio.
-Tengo que irme, pero me lo haces difícil bebé. –musitó el. –Además, no llegaras antes de que sea mi cumpleaños… -dijo haciendo un pucherito. –pasaré mi cumpleaños besando una foto tuya.
-¡Lo siento mi amor! –dijo ella –ya sabes… necesito todo este tiempo para trámites, la transferencia de papeles y todo. Si no fuese por eso, me iría contigo ahora mismo –dijo ella tomándole la mano.
Tom sonrió y le dio un suave beso en los labios. Ella sonrió, mientras Tom la rodeó con sus brazos mientras seguían charlando. Al fin y al cabo, tendrían que pasar todo un mes separados. Y para ambos parecía mucho.
La hora se fue tan rápido, parecía que el tiempo volaba cuando estaban juntos, hasta los pilló de sorpresa el primer llamado a abordar el avión. Tom miró su boleto y se percató que era su avión.
-Vamos. –dijo Tom tomando sus maletas, y con la otra mano, entrelazándola con la de ella. ____ suspiró largamente, odiaba las despedidas, sobre todo refiriéndose a Tom, a quien creyó alguna vez haber perdido para siempre, pero que había vuelto por ella. Tenía miedo, de esta vez perderlo de verdad, por lo que apenas pudiera volvería a él. Lo necesitaba, tanto como respirar, lo amaba tanto como si su vida dependiera de ello, y tenía claro que sería capaz de estar con él para siempre. Soñaba con que ese “vivieron felices para siempre” existiera para ellos, después de todo.
-No puedo creer que la hora pasó –dijo ella frustrada.
-Lo sé. –dijo él. ____ levantó la mirada para encontrarse con aquellos ojos cafeces que erizaban su piel y hechizaban su cuerpo. Podría perderse horas en ese Cafe profundo, sin siquiera aburrirse. Él le dio una sonrisa torcida, mientras rodeaba su cintura con los brazos, ella se puso de puntitas para alcanzar su boca. Se besaron, sabían que a veces el destino era incierto, no sabían si era la última vez que se besaban, así que fue como si jamás se fueran a ver otra vez. Los labios de Tom se movieron rítmicamente con los de ella, mientras sus lenguas jugaban y danzaban en sus bocas. El de rastas la apretó más contra él, sintiendo cada curva de su cuerpo contra el suyo, no quería dejarla ir. Ella pasó sus brazos por el cuello de Tom, enredando sus dedos en su cabello lleno de rastas, mientras lo acercaba lo más posible a ella. Parecían saltar chispas con cada movimiento de sus labios. El aire comenzaba a faltarles, pero parecía más importante seguir besándose. Finalmente, Tom se separó, no sin antes darle otro suave beso. Pero no apartó sus manos de la cintura de ella, y además junto sus frentes. –Espero verte pronto. –susurró.
-Así será –dijo ella.
-Te amo –susurró él –pase lo que pase, te amo con toda mi vida. –el la abrazó contra su pecho, mientras ella escondía su rostro en él. Tom olió su cabello, recordando aquel aroma floral que le fascinaba. –Te veo en Alemania cariño, recuerda que nos espera ese apartamento juntos.
-Te veo en casa mi amor –dijo ella acercándose a él para besarlo otra vez. Unió sus labios con los de él en otro beso apasionado. –también te amo Tom, no te dejaré otra vez.
-Sonríe nena, te ves hermosa sonriendo –ella se rio y Tom sonrió también. Llamaron otra vez para su vuelo. Tom le dio un abrazo y un corto beso, y se dispuso a abordar el avión. _____ lo observó caminar, cuando ya iba a desaparecer de su vista, el volteó a mirarla, ella le sonrió, entonces el gritó. -¡TE AMO _____, TE AMO CON TODA MI VIDA! –mucha gente volteó a mirarlo raro, otras personas sonreían enternecidas.
-¡TE AMO TOM KAULITZ! –gritó ella con unas rebeldes lágrimas en sus ojos.
Tom sonrió por última vez, haciéndole un gesto con la mano y lanzándole un beso. Ella se río e imitó el gesto de atraparlo y sellarlo en su corazón. Por fin, el muchacho volteó y traspaso seguridad del aeropuerto. ______ suspiró y volteó, debía volver a casa. Iba a echar mucho de menos a Tom.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPS ... YA ULTIMOS CAPITULOS ... DISFRUTENLOS ... HASTA PRONTO Y GRACIAS POR LEER. 3 O MAS Y AGREGO ... ADIOS :)
Que bello *.*
ResponderEliminarSube pronto
Sigueeeeeee
ResponderEliminarYo estoy segura que Tom buscara venganza!
ResponderEliminarSiguelaa Virgii . Esta bunisima :)
Que lindoooo me encanta, siguelaaaa
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